Que un alimento siente bien no es suficiente

El otro día estuve hablando con unos amigos sobre qué alimentos resultaban mejores o peores, cual sería la dieta adecuada para cualquier persona y el efecto que podrían tener determinados alimentos en nuestro cuerpo.

Uno de ellos comentó que había llegado a la conclusión que al final comería alimentos sanos y que le sentaran bien.

Me ha parecido interesante compartir en el blog mi opinión al respecto por ver de generar un poco de debate y continuar la charla con mucha más gente 😉

Antes de empezar me gustaría aclarar que el enfoque de mi amigo me parece bastante acertado, aunque desde mi punto de vista le pasa un poco como al tema de la dieta mediterránea, es buena si la comparas con una dieta desastrosa pero no es la mejor opción. Comer alimentos etiquetados como sanos y evitar aquellos que no te sienten bien parece una buena aproximación, pero creo que hay ciertos matices importantes.

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Alimentos sanos

¿A qué llamamos un alimento sano o saludable?

Es una pregunta un poco complicada de contestar.

Puede que el enfoque contrario sea más sencillo, ¿qué alimentos no son sanos?

Un poco más fácil aunque tiene su miga.

Podríamos decir que cantidades considerables de azúcar refinado, fructosa o de HFCS no son saludables, y estaríamos en lo cierto. A pesar de que los que tienen que regular, permitir y recomendar han estado un poco lentos con este tema (llamadme conspiranoico si queréis), parece que estamos todos de acuerdo.

Podríamos decir también que los alimentos que contienen grasas hidrogenadas no son sanos, las llamadas grasas trans, y seguramente diésemos en el clavo [Grasas trans son malas]. Pero luego alguien nos podría decir que las grasas trans también existen de forma natural en algunos productos [¿Son malas?]. Más tarde otra persona nos diría que las que se encuentran de forma natural no tienen los mismos efectos en el organismo que las que se producen de forma artificial [Grasas trans artificiales malas y naturales no]. ¿Cuanta gente sabe lo que son las grasas trans y que alimentos la contienen? Ya nos complicamos un poco.

Algunos creen que el 95% de los alimentos procesados no son saludables, con lo cual una buena medida parece ser deshacerse de ellos. Ahora bien, estamos hablando de algunos. ¿Cuanta gente cree que el actimel es un producto saludable? ¿Y las galletas dietéticas? ¿Y los cereales para los niños? ¿Las meriendas prefabricadas? ¿Cuanta gente cree, gracias a determinadas recomendaciones dietéticas y la publicidad, que existe un porcentaje importante de productos procesados que resultan saludables? Mucha gente.

Hace 50 años comer huevos era de lo más normal, un producto muy nutritivo y saludable. Hace unos pocos años comer huevo era casi un acto temerario, -¡no más de 2 a la semana!, decían-, se te iba a disparar el colesterol por culpa de la malvada yema que había que eliminar a toda costa. Hoy en día, poco a poco, el huevo vuelve a recuperar su honor. ¿Cuanta gente a día de hoy cree que el huevo es un alimento sano?

¿Una tajada de panceta puede ser sana? Se admiten apuestas.

¿Son sanos los productos hechos con harinas de trigo actuales? Pan, pasta, bollería, empanadas. ¿Las harinas refinadas ahora son malas pero las integrales son sanas? ¿El trigo de ahora o el de hace 30 años?

Una pechuga de pollo se dice que es sana. ¿Vale cualquier pechuga de pollo? ¿o sí la de aquel pollo que ha sido alimentado de forma más o menos natural, y no la del otro que ha sido inflado a cereales en una jaula?

¿Es sana una manzana? ¿Con piel y todo, que es donde están las vitaminas? ¿Pesticidas incluidos? ¿Las manzanas sanas eran aquellas ancestrales pequeñas, que estaban llenas de fibra y vitaminas, o son las grandes, extra coloreadas, repletas de azúcares y agua?

¿Los alimentos que tengan grasa no son muy sanos y si encima esa grasa es saturada menos aún? ¿Seguro? ¿todas las grasas son iguales? ¿todos los hidratos son iguales? ¿todas las proteínas son iguales?

¿Puede ser un alimento sano y saludable a pesar de que aumente el colesterol?

¿Los insectos son saludables? ¿pescado azul? ¿aceite de oliva? ¿aceite de coco? ¿vino tinto?

-> Insertar aquí infinidad de ejemplos <-

Después de esta especie de divagación en forma de interrogatorio retórico creo que podemos resumir: Depende en que época vivas y lo informado que te encuentres puede ser que consideres un alimento como saludable o no. Y aún diría más, puede que estés informado pero la información sea errónea.

Hoy en día con tanto bombardeo de información y desinformación por parte de unos y otros resulta a veces complicado para el ciudadano de a pie saber que alimento es sano y cual no. Con lo cual intentar comer solo alimentos sanos resulta un ejercicio bastante más difícil de resolver de lo que parece si queremos obtener ciertos beneficios más allá de intentar no mordisquear la tapa de los bolis, evitar comer y cenar Big Macs durante 2 años o no atracar una tienda de chucherías día si y día también. Cosas que parecen obvias para uno no lo son tanto para otro, y cosas que parecen obvias hoy parece que no lo serán tanto dentro de 20 años.

Alimentos que sienten bien

Se dice que cada persona es un mundo, que lo que sienta bien a uno puede no sentar bien a otro, y pienso que es cierto. Pero también hay que tener en cuenta que al fin y al cabo somos todos seres humanos y la mayoría de procesos que ocurren dentro de nuestro cuerpo son los mismos para todos. No somos tan singulares y únicos como nos creemos, a veces nuestro egocentrismo no conoce límites.

Y digo esto por algo importante, que algo nos siente bien en primera instancia no significa que sea beneficioso a medio o largo plazo. Mucha gente se resguarda en el manido “a mi me funciona” para intentar justificar que si un alimento sienta bien no hay nada que pueda hacerse para cambiar la opinión de uno sobre ese fantástico alimento, en caso de que realmente no sea tan fantástico. A decir verdad este comportamiento se puede extrapolar a muchos ámbitos.

¡No quiero decir con esto que todos los que dicen que comen alimentos que les sientan bien sean unos egocéntricos! Que os veo venir…

A lo que me refiero es que aceptar o rechazar un alimento solo porque nos siente bien puede que sea bastante engañoso hoy en día. Quizás fuese más cierto hace 20.000 años, pero no ahora. Si, has leído bien, rechazar un alimento solo porque que te siente mal puede que produzca un falso positivo. Nuestro abanico de herramientas con las que disponemos para interactuar con el mundo son bastante buenas, pero muy fáciles de engañar si sabes como. Y hoy mucha gente sabe como.

Como decía antes, es una buena aproximación, pero no suficiente. Me explico.

El alimento X me sienta bien.

El principal problema de esto es el medio o largo plazo cuando tomamos alimentos o sustancias potencialmente dañinas. Algunas personas pueden ser más tolerantes a según que alimentos y tendrán problemas a largo plazo, otras lo son menos y notan las consecuencias a medio-corto plazo.

Por poner un ejemplo, yo mismo podría decir que desayunar un vaso de leche con 2 cucharadas de azúcar blanco y otras 2 de colacao junto con medio paquete de cereales de arroz inflado chocolateados y azucarados, almorzar un bocadillo junto con 2 piezas de bollería industrial, tomar de postre un trozo de bizcocho industrial de harinas refinadas con chocolate y azúcar nadando en leche condensada después de haber comido un plato de macarrones, merendar lo mismo que el desayuno pero más grande y beber agua con azúcar o cualquier refresco azucarado para “que no salgan aujetas después de hacer ejercicio”, etc. me sienta bien. Y de hecho si lo hiciese ahora me sentaría bien, a corto plazo. Porque era lo que hacía antes y nunca me ha sentado mal ni he tenido problemas de peso. ¿Quiere decir que hincharme a azúcar y harinas refinadas no puede ser malo porque me sienta bien? No creo que haga falta contestar. Lo que si diré es que a mucha gente esto le puede parecer exagerado y evidente, pero hay personas que lo hacen y no les parece nada del otro mundo (al fin y al cabo están tomando cereales que les manda el médico y azúcar que necesita el cerebro para funcionar) y hay otras cosas que no parecen tan evidentes.

¿Cómo evitar esto? Haciendo caso a nuestro cuerpo pero también a nuestro cerebro bien informado. No hay otra forma.

Por otro lado, Einstein (o eso creo) decía:

¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?

O lo que es lo mismo, ¿cómo sabes que el estado habitual de tu cuerpo es el normal si siempre tomas los mismos alimentos que te han dicho que tomes?. A diferencia de nosotros, el pez no se entera de mucho, lo justo para sobrevivir mediante sus sentidos y poco más. Nosotros sin embargo, aunque no seamos poseedores de la verdad absoluta y universal (o miltiversal, váyase usted a saber) si que hemos sido capaces de ampliar y mejorar nuestras limitadas herramientas que vienen de serie, preparar experimentos y razonar de forma más o menos objetiva usando métodos que nos aproximan cada vez más a esa supuesta verdad. Así que haciendo uso de esta ventaja lo que podemos hacer es aplicarla e ir eliminando paulatinamente aquellos alimentos más delicados para ver las consecuencias. No sería la primera vez que problemas que no creías que fuesen tales de repente, o al poco tiempo, desapareciesen únicamente eliminando ese alimentos que aparentemente te sentaba bien. Puedes no llegar a saber lo mal que te sienta un alimento o compuesto hasta que no lo eliminas de tu dieta durante una temporada y luego lo vuelves a introducir.

El alimento X me sienta mal.

Podemos hacer caso a nuestro cuerpo y estar más o menos bien informados y a pesar de eso podemos encarcelar a un inocente. ¿Cómo puede pasar eso? Pues porque al cerebro le gusta la causalidad, le encanta buscar un responsable (ya sea una persona, un número, una pastilla azucarada, un alimento, medicina, un dios creador de todo, otro dios creador de las tormentas, un algo que hay, unas cartas con dibujos, estrellas, un gato negro que pasaba, una foto que ha visto, un gesto raro, una mirada, un me gusta en facebook, un espíritu que vive en el sótano, un amuleto, una pulsera balanceadora, etc. ), y muchas veces se precipita en sus juicios y comete errores garrafales ante situaciones que no solían ocurrir en el mundo natural de hace 20.000 años pero que si son cada vez más frecuentes a medida que ha ido pasando el tiempo. ¿Recordáis lo de correlación no implica causalidad?

No quiero decir que el cerebro sea más tonto que una piedra. Solo que usa una serie de atajos (situaciones que ya has vivido antes o parecidas, cosas similares, comportamientos predecibles según tu experiencia personal, etc) con los que se ahorra mucha faena y que son muy útiles para según que cosas, pero también son susceptibles de engaño. Los magos saben mucho de esto.

¿Y que tiene que ver todo esto con la comida?

Un ejemplo. Si tomaras todos los días para desayunar un vaso de leche con cereales y te acabaras dando cuenta de que algo en tus digestiones no funciona muy bien, ¿a quién echarías la culpa? Pues depende lo que hayas oído, o leído. Depende lo sugestionado que esté tu cerebro te dirá que como ahora mucha gente toma leche sin lactosa es la leche la que te está produciendo esa inflamación. Y te la cargarías de un plumazo. Al no tomar tu vaso de leche con cereales notarías cierta mejora en tus digestiones y la conclusión sería que  a ti la leche no te funciona, a los demás puede que si, pero tu como eres un espécimen único… Causa – efecto.

Si ademas de escuchar a tu cuerpo y acceder a tu base de datos de información pones de tu parte un poco de metodología, intentas eliminar sesgos cognitivos y haces un par de  experimentos sencillos puede que descubrieses que en esta ocasión la leche no ha tenido nada que ver. Lo que realmente ha hecho que tus digestiones mejoraran era la desaparición indirecta de los cereales matutinos.

Y hablando de cereales, se puede dar el caso de otra situación. Muchas veces el culpable no es el alimento inmediato que te acabas de tomar, al que es muy sencillo echarle la culpa, es posible que tu intestino ya esté “tocado” por culpa de otro alimento al que no prestaste ninguna atención, incluso no sufriste molestia alguna en su momento pero es el verdadero culpable de preparar el terreno para que más tarde algo te siente mal.

sesgos-cognitivos

Mi conclusión

Nos guste o no ya no vivimos en un entorno 100% natural (he escrito y borrado lo de 100% natural unas 8 veces pero me parecía que era la mejor opción para describir a un entorno que no es artificial. Vamos que el humano moderno no ha metido mano aún.)

Los alimentos y productos de los que hoy disponemos no son los mismos que teníamos hace 10.000, 50.000 o 200.000 años. Algunos se parecen, otros no y la mayoría ni si quiera existían en ninguna parte del planeta. Y son estos últimos con los que tenemos que prestar especial atención. No por el hecho de ser artificiales, sino porque la mayoría de estos productos tienen como finalidad vender, y eso es razón suficiente para activar nuestras alertas.

Y, seamos sinceros, a no ser que vivamos en una isla totalmente desconectada del mundo moderno ya no podemos fiarnos solamente de lo que nos diga nuestro cuerpo, miles de productos (y no hablo solo de los procesados, aunque sean la mayoría. Por lo que aquello de comer solo alimentos “naturales” se queda cojo) atacan directamente a nuestros sentidos de forma que antes nunca lo habían hecho, estimulan nuestro paladar, activan nuestros circuitos naturales de recompensa, seducen a nuestros ojos con formas y colores sugerentes, ofrecen una sinfonía de texturas y crujidos para nuestros oídos, no en vano la mayoría de productos están diseñados específicamente para contentar a nuestros receptores. Nuestro cuerpo es muy sabio y puede decirnos que no comas algo que sabe mal, que huela mal o que tenga mal aspecto, pero en este sentido no da para mucho más. Y eso nos ha funcionado bastante bien durante nuestra vida “animal”, pero repito, dentro de una civilización medianamente moderna simplemente no es suficiente.

Escucha tu cuerpo, infórmate de como funciona y usa tu cerebro de forma crítica.

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15 Comentarios

  1. Si bien estoy de acuerdo con lo de que no vivimos ya en un mundo 100% Natural, dentro de este mundo artificial podemos evitar la comida basura que nos venden como normal, y empezar a tomar conciencia de lo que estamos dandole a nuestro cuerpo. Quizá los efectos no varíen entre algo refinado y otro no refinado en un corto plazo, pero a largo plazo se ve reflejado en enfermedades como diabetes, triglicéridos altos, cancer, osteoporosis, hepatitis, etc. por lo cual debemos ser concientes de brindarle a nuestro cuerpo lo mejor posible y recurrir a huertos urbanos, o cultivo de vegetales por hidroponia, con fertilizantes naturales y no caer en el negocio de las grandes compañias. Ejemplo mas cercano y común a la gran mayoría, como es el caso de las bebidas azucaradas y su impacto en la salud; las venden como si fueran algo sano y normal en el día a día, sin embargo no concientizan acerca de lo que realmente causa en el cuerpo [ https://bit.ly/1dO5F5M ]

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  2. Enhorabuena, Saúl. Tus artículos suelen ser muy sensatos, pero este resumen me ha parecido más sabio de lo habitual. Gracias por informarnos mientras nos inspiras a pensar por nosotros mismos, no es fácil encontrar ambas cualidades juntas. Muchas gracias de parte de todos los que tratamos de aprender sobre nuestro cuerpo y sus relaciones con la mente y el espíritu.

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  3. Muchas gracias por tu reflexión, muchas veces nos abres los ojos ante determinadas cosas que no caemos y otras reconocemos.
    Tienes razón en cuanto a la comida. Estamos desbordados de información. Pero no todo ni es verdad ni todo es mentira. Lo mejor es tomar lo que nos interesa y ver qué pasa con ese alimento en nuestro cuerpo, desterrando los alimentos que ya sabemos que no son saludables.
    Creo que es una mezcla de coordinación y lógica con nuestro estómago y cómo nos encontremos. Un alimento u otro nos crea un tipo de sensación o emoción que incluso haga que cambiemos de humor por decir algo. Se habla mucho del triptófano y la serotonina y yo creo que tiene algo que ver. No sólo que el alimento sea saludable si no que también afecte a nuestras emociones. Somos lo que comemos y exteriorizamos con los alimentos, muchas veces.

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  4. Tienes toda la razón, pero llega un punto que uno no sabe qué comer, dónde comprar, qué dieta (que no régimen) seguir, constantemente nos contradecimos médicos con naturistas, que si éste me ha dicho ésto o lo de más allá. Creo que se mueven muchísimos intereses alrededor de todo ésto sin importar mucho a las grandes industrias la salud de las personas. Así que hay que informarse mucho cada uno por su cuenta y sacar conclusiones.

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  5. Creo conocer a algunos de esos amigos…:)

    Sin lugar a dudas, alimentos sanos y que sienten bien. La cuestión está en qué alimentos consideramos sanos, como bien comentas. Para eso sólo nos queda informarnos bien, tener mucha curiosidad y sobre todo criterio, aunque sinceramente no creo que haya ni una sola persona en el mundo libre de sesgos y cierto nivel de prejuicios.

    Pero como decía, el que busca comer sano y lo hace analizando los efectos, sin perder la curiosidad y la flexibilidad de opinión lleva mucho camino adelantado y tarde o temprano encontrará lo que busca. O como mínimo estará infinitamente más cerca de haberlo encontrado que cuando empezó.

    A sí que muy de acuerdo con tu artículo.

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  6. Muy interesante una parte de tu escrito (la otra parte no la leí, me pareció largo para mi justo en este momento)
    Soy de las que han hecho cambios en su dieta gracias a consejos de nutricionistas experimentados y naturistas (a pesar de que mi madre o compañeros de trabajo recelosos me digan que me creo todo lo que me cuentan, me miren como un bicho raro, etc)
    Pero me remito a la frase de “No solo de pan vive el hombre”
    Llevo un tiempo buceando en mis emociones y en la relación directa que tiene con la comida….Y permitirme que os cuente lo siguiente:
    Mientras mi mente me dice que es mejor comer verdura al vapor mientras me ahogo en mi herida de abandono un mediodia a solas antes de ir a trabajar, mi corazón rebosa plenitud con la experiencia de la noche anterior: Cine con mis sobrinos a los que adoro y comiéndonos un menú del burguer king…¿es acaso eso no saludable?
    Más saludable hubiese sido cenar algo más natural, sin toda la porqueria que lleva ese menú de casi 9 eurazos….pero, lo que disfrutamos juntos nos alimentó el alma.
    Un besazo chicos! Y gracias por compartir!

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  7. No me extraña que te haya llevado tanto tiempo escribir el artículo :)) Son bastantes ideas y organizarlas de forma coherente no es fácil.

    Me ha encantado la lectura, muy interesante, y, muy en mi línea de forma de pensar.

    Me apunto a tu blog para no perderme ni un artículo!

    Saludos,

    Yedah

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  8. Das muy buenas razones para replantearse la dificil eleccion de lo que es saludable, natural, nutritivo, sano, etc, etc. Cuanto mas excepticos somos con la oferta de alimentos que nos toca vivir, mas complicado se nos hace la eleccion , finalmente he llegado a la conclusion que comer lo ‘menos malo’ es lo unico que puedo hacer en este estos momentos. El bucle de informacion ‘engañosa’ es tan amplio que me veo desbordada a la hora de elegir el mejor producto. Ya veis, una vez descartado todo lo desnatado, azucarado, cereales, aceites vegetales (excepto oliva virgen extra), comienza la odisea con los aditivos, los ecologicos (carnes mayoritariamente alimentados con cereales, eso si ecologicos y alimentos llenos de azucar de caña, tambien ecologica jijiji). Con los huevos me fijo en la numeracion que sea 0 o 1, en los pescados evito los de piscifactoria ,a pesar de los metales pesados dé los mares y el parasito anisaki, confio que sean mas sanos. Toda una odisea. Ya no es cuestion de precio, no por ser mas caro es mas saludable, fijaros en los famosos ibericos o ahumados y la cantidad de aditivos que llevan algunos… Dificil nos lo ponen.’ Lo menos malo’ ese esmi punto de vista despues de leer muchos blogs como este. Gracias por informarnos y hacernos replantear todo o casi todo. Un saludo, Conchi

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  9. Buenas chic@s!
    Alguna sugerencia de dónde comprar productos frescos ecológicos en Barcelona?
    Muchas gracias.
    PD: he estado mirando y me he quedado asombrada de los precios desorbitados, espero que sólo haya sido por falta de experiencia en mi búsqueda.
    Saludos!

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