¿Qué pasaría si no aderezáramos los alimentos?

Llevamos mucho tiempo usando especias y aderezos, al menos en Europa desde hace 6000 años, algunas de ellas se usan como conservantes, otras como colorantes, también las que tienen propiedades medicinales, o las que simplemente aportan o potencian el sabor y aroma de nuestros platos.

Debo reconocer que soy un amante de los aderezos, tienen el potencial de modificar totalmente un plato aunque se usen los mismos ingredientes, y eso da mucho juego en cocina.

Pero lo que también creo es que muchas veces se abusa demasiado de ellos, Robert adelantaba algo en este artículo.

El uso reiterado y excesivo de una determinada especia, de un aliño, salsa, cantidad de sal, sabores picantes, dulces, etc. hace que cada vez nuestro paladar (e incluso cerebro) se vaya acostumbrando y cada necesites más. La consecuencia es que si un día te presentan algo sin aderezar pensarás “a esto le falta sal”, “falta azúcar”, “falta picante”, “necesito alguna salsa”…

Yo mismo lo he podido comprobar con el chocolate por ejemplo, acostumbrado a la tableta de pseudochocolate dulce que llevaba 2 kilos de azúcar y probar uno medianamente puro era: “arggggghh, ¡que amargo!“. Cambié una temporada uno por otro de 90% cacao mínimo y al poco tiempo ya no me sabía tan mal, no necesitaba esas toneladas de azúcar. Es más, ahora lo encuentro mucho más sabroso.

¿Qué necesidad hay de añadir aderezos a un plato o ingrediente?

Una de las razones es porque hay un componente cultural muy fuerte. En España usamos el ajo casi para todo al igual que en el sudeste asiático tienen mucha afición al jengibre/chile. Pero alguien tuvo que crear esa tradición en un principio, no venían las instrucciones de preparación escritas en el lomo del salmón que acababan de pescar.

Podría ser que las primeras especias se usasen no como saborizantes si no por sus propiedades medicinales naturales (quien dice medicinales dice “lo que el brujo de la tribu decía que era bueno, si acertaba estupendo, y si no ¡diarrea para todos!“). Algunos ejemplos podrían ser para la prevención o cura de enfermedades, o la conservación de alimentos.

Actualmente, dejando de lado el tema de las tradiciones, creo que principalmente se aderezan los platos por dos razones: Me gusta el sabor de ese aderezo o no me gusta el sabor de ese ingrediente.

Me gusta el sabor de ese aderezo

Puede ser que seas fan de la pimienta, del ajo, del romero, del curry, del chile, del vinagre, del limón (yo mismo), de la sal, del azúcar, de los picantes en general, de los dulces, de la mostaza, del ketchup, de la mayonesa, salsa barbacoa… Y en principio no es que eso sea malo, aunque viendo la lista anterior hay algunas opciones mejores que otras, lo malo es cuando se junta que no puedas comer nada sin ese aderezo y que encima no resulte del todo saludable. El azúcar es un claro ejemplo, y la industria lo sabe.

No me gusta el sabor de ese ingrediente

En este saco entra el que un ingrediente sea de baja calidad (lo típico de “esto no sabe a nada”) o que directamente el ingrediente en su forma original no sepa a mucho y haya que sobre especiarlo o salsearlo.

¿Qué pasaría si no aderezáramos los alimentos?

Y por fin llegamos a la pregunta que titula el artículo. Quiero aclarar que no estoy diciendo que aderezar o especiar los platos sea contraproducente ni mucho menos, pero me parece un ejercicio de imaginación divertido abierto a debate.

En mi opinión ocurrirían tres cosas:

  • Comeríamos menos cantidad. Y no comeríamos menos porque sí, si no porque realmente ya no necesitaríamos comer más, tendríamos hambre real y no caprichos. Al no haber ningún aderezo estimulante no nos tentaría a seguir comiendo “un poquito más”. ¡Cuando haces pop, ya no hay stop!
  • Seleccionaríamos ingredientes de mejor calidad. Seguramente en lugar de comprar 4 tomates que saben a plástico, como no puedes añadirle aceite, vinagre, sal, pimienta, ajo, albahaca… comprarías 2 de mejor calidad de esos que te los puedes comer como si fuese una manzana. Lo mismo para el resto de ingredientes.
  • Escogeríamos los ingredientes “de fábrica” más sabrosos. Que casualmente suele coincidir con los que son más nutritivos.

A continuación algunas imágenes de posibles ingredientes en su estado original sin aderezar pero sí cocinados, ya que algunos de ellos ni si quiera se pueden consumir crudos.

Aguacate

Aguacate

Nueces

Nueces

Sardinas

Sardinas

Huevos

Huevos

Espinacas

Espinacas

Pasta

Pasta

Arroz

Arroz

Carne

Carne

Gambas

Gambas

Boniato

Boniato

Manzanas

Manzanas

Realmente con la pasta he sido un poco benévolo, ya que he admitido un proceso de transformación de trigo -> harina + agua.

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12 Comentarios

  1. Yo soy la rara de mi familia y la rara de mis amigos. No me gustan las salsas. Ni ketchup, ni mostaza, ni curry, ni barbacoa, ni mayonesa ni allioli, ¡nada! Solo soporto algo de salsa verde, tomate natural rallado o un ajillo suave. A mí donde haya un buen aceite… que se quiten los disfraces. Pero vamos, que al arroz blanco no le he hecho ni tomate frito (lo aborrezco al máximo). Y ni falta que me hace…

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  2. El otro día compré cacao puro sin azúcar para sustituir al colacao en el desayuno al tomarlo con la leche o las claras de huevo y avena.

    La sorpresa vino cuando resultó mucho mas amargo que el chocolate en tableta del 80%, para “arreglarlo” lo metí en la batidora con un plátano y salió un sabor decente, supongo que con fresas, manzana y otras frutas puede quedar bien también, ¿tu como le pondrías un sabor mas dulce?

    Hay gente que le pone edulcorante, supongo que tu eso lo evitarías a toda cosa, ¿no?

    Saludos.

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  3. Yo creo que en muchos casos los aderezos se usaron inicialmente de forma obligada para permitir la conservación de los alimentos. La sal es un buen ejemplo.
    Estoy de acuerdo en que uno se acostumbra. Yo era adicto a la sal. Y en un momento dado dejé de echarle sal a la comida, y ahora frecuentemente olvido echarla porque ya no tengo esa necesidad. Aunque me sigue gustando mucho.
    Con los actuales métodos de preparación y conservación sí que es muy probable que no pasara nada si se dejara de usar tanto aderezo. Un saludo.

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