Los hombres del paleolítico vivían muy poco. ¿Seguro?

Este es uno de los primeros “argumentos” que suelen salir inmediatamente después de decir que la alimentación de  los cazadores-recolectores era bastante mejor que la actual basada en cereales heredada del neolítico.

“Los hombres del paleolítico tenían una esperanza de vida muy baja, se morían a los 25 años. Si ahora llegamos a los 80 años, ¿no estaremos comiendo tan mal no?”

Es la típica respuesta que más de uno habréis escuchado.

En primer lugar, los antiguos cazadores-recolectores tenían huesos más fuertes, eran mas altos y en general gozaban de mejor salud. Algo que se deterioró con la llegada del neolítico y la entrada de la agricultura hace unos 10.000 años. No es una hipótesis, cualquier antropólogo os lo puede confirmar.  Y no es algo que haya ocurrido de forma casual en una determinada zona, es la norma para todos los pueblos que pasaron a tener como base los cereales.

Por otra parte muchos piensan que desde entonces (neolítico) tenemos una esperanza de vida tan alta. Nada más lejos de la realidad, la gente de la edad media por ejemplo tenía una esperanza de vida menor a la del paleolítico superior aún teniendo que salir a cazar la comida y defenderse de toda clase de adversidades. Que ahora tengamos una esperanza de vida tan alta corresponde a los avances en higiene, sanidad, medicina, etc.

El neolítico, un paso atrás para la calidad en la alimentación del Homo Sapiens.

Pero hay otra cuestión más, de la que he leído recientemente. Tiene que ver con una confusión estadística bastante común. La esperanza de vida media en cazadores-recolectores no da ninguna indicación significativa debido a la alta mortalidad infantil en este tipo de poblaciones. La alta mortalidad infantil era causada por infecciones, ataques o luchas entre clanes o animales, no era causada por la alimentación. De echo las personas que superaban la adolescencia tenían una esperanza de vida bastante elevada. Copio y pego un extracto de un artículo que os recomiendo leer en el que lo explica con claridad:

El siguiente mito que se repite continuamente en los comentarios acerca de la dieta paleolítica o nutrición evolutiva es que la esperanza de vida de nuestros antecesores no era mayor de 20 años, y que por lo tanto, esa es la razón por la que eran tan sanos (las enfermedades degenerativas no les alcanzaban en su corta existencia). El mismo argumento se esgrime a las poblaciones actuales de cazadores-recolectores u hortoculturistas. Este tema ya ha sido desmentido numerosas veces en la literatura científica hace muchos años.

 

En primer lugar este comentario demuestra una confusión estadística notable. En una distribución normal de datos que se ajuste a la campana de Gauss, es lógico encontrar que la moda y la media se encuentren en valores próximos. En cambio, la distribución de la mortalidad en poblaciones de cazadores-recolectores y en poblaciones prehistóricas no se aproxima a la gaussiana, teniendo una forma en U, con un fuerte componente de la mortalidad infantil. Diversos estudios han demostrado que la mortalidad infantil en poblaciones contemporáneas de cazadores-recolectores es muy elevada, con un 30-40% de fallecimientos antes de los quince años de edad, la mayoría antes de los 5 años. Los estudios arqueológicos muestran que una vez superada esa edad de aproximadamente 15 años, la esperanza de vida era razonablemente elevada. Las tasas de mortalidad se elevaban a los 40 años, doblándose a los 60 y de nuevo a los 70. Gurven y Kaplan encontraron que la edad más probable de fallecimiento eran los 72 años. Es por ello que la esperanza de vida media no nos da ninguna indicación significativa sobre el modo de vida de estas poblaciones. En la isla de Kitava, estudiada por el Dr. Lindeberg, el 6% de una población de 2,300 habitantes, tenía entre 60 y 95 años de edad. Además, las personas de avanzada edad no conocían la muerte por enfermedades de la civilización, alcanzando el final de su vida de forma natural.

 

Hay que destacar el hecho de que la esperanza de vida depende de los avances médicos, pero sobre todo de las medidas de salud pública y el estatus socioeconómico. La esperanza de vida de los humanos empezó a aumentar solo después del año 1800 y no desde el inicio de la revolución agrícola, como algunos opinan. La dieta poca influencia en la esperanza de vida, pero si tiene un rol fundamental en la calidad de la misma.

La esperanza de vida en Londres en 1667 era menor de 18 años. ¿La razón es que eran cazadores-recolectores o que las infecciones mermaban considerablemente la población infantil?; creo que la respuesta es clara. Se estima que la esperanza de vida desde la revolución agrícola (neolítico) nunca sobrepasó los 25 años de edad, e incluso el inicio de la revolución agrícola supuso un retroceso en la esperanza de vida.

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Hace unas semanas estuve en el Museo de Altamira en Cantabria. Después de visitar la neocueva, ya que la original está cerrada al público por el momento, pasamos a la zona del museo. Muchas cosas interesantes y entre ellas había un gráfico donde detallaba la esperanza de vida desde el paleolítico hasta la actualidad.

Fue curioso comprobar una vez más como los humanos del paleolítico superior tenían una esperanza de vida superior a sus descendientes del neolítico. Incluso tenían una esperanza de vida superior a los humanos de hace un par de siglos en algunas zonas.  En la wikipedia puedes ver una tabla aproximada:

Teniendo en cuenta los peligros y riesgos que una sociedad cazadora/recolectora sufría parece que es una buena media comparado con la gente del neolítico donde tenían campos de cultivo de cereales y granjas a 2 pasos de casa.

La llegada del neolítico fue un retroceso a nivel biológico de nuestra especie aunque sacamos otras ventajas importantes como la socialización.

El mayor incremento de la esperanza de vida lo debemos a los avances en higiene, sanidad, medicina, etc. que es lo que ha ocurrido en las últimas décadas.

Si la esperanza de vida actual es la suma entre una alimentación inflamatoria como es la del neolítico más los avances científicos, ¿cúal sería la esperanza si sumáramos la alimentación más parecida a la del paleolítico con los avances actuales?

 

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Entrevista realizada por “El diario montañés” a Manuel R. González Morales, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria.

Cito algunos párrafos y os dejo con el enlace a la entrevista completa.

Evolutivamente los humanos hemos ingerido proteínas de la más variada procedencia. Hay que tener en cuenta que el cerebro genera un gran consumo calórico, por lo que se vincula el mayor desarrollo del cerebro humano frente al de otras especies a un mayor consumo de proteínas. ¿Se puede vivir sólo de vegetales? Probablemente sí, y es una opción muy respetable, pero evolutivamente no estamos preparados para consumir solo vegetales.

Por lo que sabemos de otros pueblos cazadores-recolectores, éstos dedican menos trabajo al abastecimiento de alimentos que los pueblos agrícolas y ganaderos. Como no podían almacenar y tenían mucha movilidad, cazaban lo que iban a consumir, para dos o tres días. Además también tendría mucho peso en su dieta la alimentación vegetal, lo que recolectaban, por ejemplo raíces comestibles, frutas, frutos secos… También sabemos que ya los neandethales, hace unos cuarenta mil años, ya pescaban salmones en la zona de Ramales. Lo hemos podido constatar en las excavaciones del Mirón

Otro fuente de alimentación de las comunidades paleolíticas que ocuparon cuevas y abrigos próximos al Cantábrico fueron los mariscos, moluscos como caracolillos, erizos, mejillones, y crustáceos.

Aunque el consumo de vegetales no deja huella en el registro arqueológico, González Morales afirma que «sí sabemos que comían bastante y la prueba la tenemos en el desgate de los dientes. Los vegetales, al llevar mucha tierra, provocan mucho rozamiento en las piezas dentales».

Enlace a la entrevista en la web, y el PDF del artículo en papel.

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