Los pantalones de pitillo y los trocitos

De todas las artimañas que nos brindan los publicistas cada vez que intentan vendernos algún producto alimenticio (no les culpo, es su trabajo) hay una a la que tengo especial cariño.

No es un recurso que solo se use en alimentación, de hecho hay toda una industria que se basa únicamente en él, hablo de la industria de la moda.

¿Existe algo tan absurdo como la moda? Cada cierto tiempo un grupo de señores decide que un producto o tendencia ya no puede seguir en el mercado, ellos mismos son los que deciden cual será la nueva tendencia a partir de ese momento, incluso con meses de antelación para que te vayas preparando.

Pitillo porque yo lo valgo.

Pitillo porque yo lo valgo.

 

Y te preguntarás, bueno pero como en la mayoría de industrias si hay un cambio será a mejor, ¿no? Lo siento, en este caso no:

  • En invierno los nuevos productos no te abrigarán más que el invierno pasado, puede que menos si en lugar de botas altas se llevan por el tobillo.
  • Tampoco te refrescarán más que el verano anterior, puede que la tendencia sea llevar 2 polos uno debajo de otro mientras te cueces a fuego lento.
  • Pero imagino que muchos de esos cambios periódicos se deban a avances en materiales más resistentes y económicos, ¿no? Pues puede que se produzca algún tipo de avance pero no interfiere en la toma de decisiones, si se inventa un material nuevo – ¡fantástico! – pero me la pela, de hecho parece que los materiales cada vez sean más malos.
  • Bueno pero estamos hablando de cambios en alta costura, es como quien se compra un Maserati y a los 3 años se compra el nuevo modelo, es cuestión de diseño y mucho dinero, ¿no? – En este caso los cambios se producen hasta en las prendas más básicas del Bershka y además cambian cada pocos meses.
  • No será para tanto, al fin y al cabo las tendencias hay que crearlas, supone un ejercicio de creatividad que cuesta un trabajo y seguro que estamos hablando de un grupo reducido de clientes. – Pues resulta que encima las modas son cíclicas, el pantalón de pitillo que pudiese llevar tu madre ahora vuelve a estar de moda durante unos meses y si no lo llevas serás marginada y humillada en el rincón más oscuro de la sala de contadores del corte inglés. La industria de la moda mueve millones.

¿Qué está pasando? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Por qué me estas contando este rollo sobre moda?

Pues todo esto viene a que me hace gracia que cada cierto tiempo y de forma cíclica al igual que los pantalones de pitillo te encuentras a los fabricantes de yogures que nos invitan a probar su preciado manjar mejorado con trocitos de fruta. Los mismos fabricantes que tiempo después pregonarán a los cuatro vientos que su nuevo yogur producto lácteo no lleva trocitos para que guste a los niños y que estará disponible en los mejores supermercados. Y por muy absurdo que te parezca, al igual que la moda, funciona.

Ahora mismo si no recuerdo mal volvemos a estar en temporada de trocitos, veremos lo que dura.

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Temporada de trocitos.

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