Si el otro día escribí «Las frutas y hortalizas cuanto más feas mejor«, algo parecido pasa con las partes comestibles de los animales. La tendencia es a comer cosas más «bonitas» a la vista y más inútiles para el estómago. 

Hasta no hace mucho el consumo de órganos era de lo más habitual, y salvo un par de cosas que se siguen comiendo más por tradición que por otra cosa hoy en día brillan por su ausencia.

La densidad de nutrientes que tiene el hígado, corazón, sesos, sangre, riñones, etc (casquería de la buena vamos) no es comparable a ninguna otra parte del animal.

Higado encebollado

Los platos tradicionales y regionales están llenos de recetas en los que se aprovechaba con muy buen ojo estas partes. Pero parece que con el tiempo nos vamos volviendo más remilgados y ahora preferimos una pechuga de pollo blanca e impoluta o un solomillo antes que un poco de hígado encebollado o un revuelto de sesos.

De todos ellos el hígado parece ser el más aceptado así que, ¡por lo menos un plato de hígado a la semana con algo de verdura/hortalizas tiene que caer!

Y vosotros, ¿soléis comer alguna de estas partes?

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