Estamos confundiendo los síntomas con las causas

[…]Es cierto que la esperanza de vida está aumentando, pero ¿la calidad de vida también está aumentando? Claro, la esperanza de vida es fácil de medir, mientras que la calidad de vida no tanto.

 

Desde mi punto de vista, el de un profesional de la salud y el bienestar, la calidad de vida está cayendo en picado.

 

Cada vez vivimos más tiempo, pero más enfermos.[…]

[…] Hemos creido que la enfermedad es la causa de la falta de bienestar y felicidad, cuando realmente ocurro al contrario. Es la infelicidad y la insanidad la que provoca la enfermedad, por lo que la enfermedad es un simple síntoma. Mientras centremos nuestros esfuerzos en paliar y tratar la enfermedad, ésta se repetirá una y otra vez, incluso adoptando nuevas y diferentes formas, ya que no estamos atacando la causa. […]

Extracto del libro “¿HACER EJERCICIO? ¿PARA QUÉ? ¡PARA NADA!

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Los hombres del paleolítico vivían muy poco. ¿Seguro?

Este es uno de los primeros “argumentos” que suelen salir inmediatamente después de decir que la alimentación de  los cazadores-recolectores era bastante mejor que la actual basada en cereales heredada del neolítico.

“Los hombres del paleolítico tenían una esperanza de vida muy baja, se morían a los 25 años. Si ahora llegamos a los 80 años, ¿no estaremos comiendo tan mal no?”

Es la típica respuesta que más de uno habréis escuchado.

En primer lugar, los antiguos cazadores-recolectores tenían huesos más fuertes, eran mas altos y en general gozaban de mejor salud. Algo que se deterioró con la llegada del neolítico y la entrada de la agricultura hace unos 10.000 años. No es una hipótesis, cualquier antropólogo os lo puede confirmar.  Y no es algo que haya ocurrido de forma casual en una determinada zona, es la norma para todos los pueblos que pasaron a tener como base los cereales.

Por otra parte muchos piensan que desde entonces (neolítico) tenemos una esperanza de vida tan alta. Nada más lejos de la realidad, la gente de la edad media por ejemplo tenía una esperanza de vida menor a la del paleolítico superior aún teniendo que salir a cazar la comida y defenderse de toda clase de adversidades. Que ahora tengamos una esperanza de vida tan alta corresponde a los avances en higiene, sanidad, medicina, etc.

El neolítico, un paso atrás para la calidad en la alimentación del Homo Sapiens.

Pero hay otra cuestión más, de la que he leído recientemente. Tiene que ver con una confusión estadística bastante común. La esperanza de vida media en cazadores-recolectores no da ninguna indicación significativa debido a la alta mortalidad infantil en este tipo de poblaciones. La alta mortalidad infantil era causada por infecciones, ataques o luchas entre clanes o animales, no era causada por la alimentación. De echo las personas que superaban la adolescencia tenían una esperanza de vida bastante elevada. Copio y pego un extracto de un artículo que os recomiendo leer en el que lo explica con claridad:

El siguiente mito que se repite continuamente en los comentarios acerca de la dieta paleolítica o nutrición evolutiva es que la esperanza de vida de nuestros antecesores no era mayor de 20 años, y que por lo tanto, esa es la razón por la que eran tan sanos (las enfermedades degenerativas no les alcanzaban en su corta existencia). El mismo argumento se esgrime a las poblaciones actuales de cazadores-recolectores u hortoculturistas. Este tema ya ha sido desmentido numerosas veces en la literatura científica hace muchos años.

 

En primer lugar este comentario demuestra una confusión estadística notable. En una distribución normal de datos que se ajuste a la campana de Gauss, es lógico encontrar que la moda y la media se encuentren en valores próximos. En cambio, la distribución de la mortalidad en poblaciones de cazadores-recolectores y en poblaciones prehistóricas no se aproxima a la gaussiana, teniendo una forma en U, con un fuerte componente de la mortalidad infantil. Diversos estudios han demostrado que la mortalidad infantil en poblaciones contemporáneas de cazadores-recolectores es muy elevada, con un 30-40% de fallecimientos antes de los quince años de edad, la mayoría antes de los 5 años. Los estudios arqueológicos muestran que una vez superada esa edad de aproximadamente 15 años, la esperanza de vida era razonablemente elevada. Las tasas de mortalidad se elevaban a los 40 años, doblándose a los 60 y de nuevo a los 70. Gurven y Kaplan encontraron que la edad más probable de fallecimiento eran los 72 años. Es por ello que la esperanza de vida media no nos da ninguna indicación significativa sobre el modo de vida de estas poblaciones. En la isla de Kitava, estudiada por el Dr. Lindeberg, el 6% de una población de 2,300 habitantes, tenía entre 60 y 95 años de edad. Además, las personas de avanzada edad no conocían la muerte por enfermedades de la civilización, alcanzando el final de su vida de forma natural.

 

Hay que destacar el hecho de que la esperanza de vida depende de los avances médicos, pero sobre todo de las medidas de salud pública y el estatus socioeconómico. La esperanza de vida de los humanos empezó a aumentar solo después del año 1800 y no desde el inicio de la revolución agrícola, como algunos opinan. La dieta poca influencia en la esperanza de vida, pero si tiene un rol fundamental en la calidad de la misma.

La esperanza de vida en Londres en 1667 era menor de 18 años. ¿La razón es que eran cazadores-recolectores o que las infecciones mermaban considerablemente la población infantil?; creo que la respuesta es clara. Se estima que la esperanza de vida desde la revolución agrícola (neolítico) nunca sobrepasó los 25 años de edad, e incluso el inicio de la revolución agrícola supuso un retroceso en la esperanza de vida.

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