Los trenes son grandes pescadores

He escrito esta entrada mientras sonaba este tema, de forma casual, en una radio online. Lo dejo por si quieres leerla escuchándolo.

Suelo usar la combinación bicicleta + tren para ir a trabajar todos los días. Me gustaría hacer ese recorrido andando pero de momento es del todo imposible.

Pues bien, estando en la estación esperando a que venga el tren se da una situación curiosa que siempre se repite y me tiene intrigado.

Digamos que tenemos una estación de tren normal y corriente con gente esperando a que pase el tren para poder cogerlo. Dichas personas se sitúan a lo largo de toda ella según preferencias personales, algunos les gusta estar más en cabeza, otras prefieren los últimos vagones y a otras les da absolutamente igual un sitio que otro.

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Foto que tomé hace unas semanas mientras esperaba el momento

Nos podemos encontrar gente mayor, niños con sus padres, grupos de gente, adolescentes, gente con bici como yo, etc.

En principio no hay ninguna variable que se deba tener en cuenta para justificar el comportamiento que sigue.

El tren se aproxima a la estación y según va alcanzando la altura de los primeros viajeros que esperan, de repente todo el mundo empieza a andar hacia la dirección que va el tren, que suele ser a la derecha. Todos. 

No importa que el tren vaya más rápido, vaya más lento, que tenga muchos vagones o que tenga pocos. El comportamiento es siempre el mismo. Gente arrastrada por una fuerza superior cual hormiga zombie que siente la imperiosa necesidad de empezar a andar.

Realmente me siento un outsider y casi un extraño mientras espero en mi sitio random, bici en mano, hasta que el tren está casi parado y puedo decidir con acierto la puerta que me va a pilla más cerca, ya sea a la izquierda como a la derecha. Hay veces que hasta me he tenido que apartar un poco para que la gente cruzara delante mio sin ningún sentido. 

Definitivamente no lo hacen porque saben que puerta les va a tocar o cual va a estar más cerca, me he fijado y casi siempre ocurre que si se hubiesen quedado en el sitio la puerta habría parado casi en sus narices sin necesidad de moverse. Y ya digo que empiezan a andar apenas el tren ha pasado enfrente suyo a toda velocidad, lo cual hace casi imposible que sepan a que altura van a quedar las puertas pasados 10 segundos.

El comportamiento humano es fascinante, y poder contemplar estas escenas involuntariamente coreografiadas desde fuera y en directo lo es aún más. Es como ver un documental de la 2, en el que de alguna forma u otra yo también soy, a la vez, partícipe.

¿Y todo esto que tiene que ver con pescar?

Hay una técnica de pesca que consiste en poner un cebo y lanzar el cebo bien lejos, a continuación el pescador empieza a recoger carrete lentamente sin pararse hasta que lo tiene de nuevo cerca de él. Con eso se consigue simular un cebo “vivo” que parece que está nadando, y ciertos peces pican más frente a uno estático. Estos van siguiendo el anzuelo hasta que pican y es cuando hay que dar un pequeño tirón para engancharlos.

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Yo cada vez que se aproxima un tren a la parada me imagino que el astuto y lineal vehículo lanza un buen puñado de cebos por uno de sus costados y usa la misma técnica para pescar unos cuantos viajeros. Incluso hay veces que me imagino cual sería el cebo, y sinceramente no se me ocurre otro más efectivo que un bono de 100MB para hablar por whatsapp.

¿Encontráis explicación a este comportamiento? ¿Vais a sonreir la próxima vez que os encontréis en una parada de tren y observéis esta escena de pesca humana?

Por cierto, por eliminar otra variable más, este verano me he movido bastante en tren por Italia y ocurre exactamente igual.

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