[…] Tras aplicar este tamiz de priorización, repasar los mitos y falacias que han quedado desmontados en los capítulos anteriores y extraer y resumir los conceptos principales de la fisiología y el metabolismo humano, estas son las ideas clave que le darán la mejor perspectiva que haya tenido nunca sobre los alimentos y la nutrición:

  1. Los carbohidratos de rápida digestión desequilibran nuestro organismo
  2. Los carbohidratos de lenta digestión son la opción más saludable
  3. Las proteínas sacian y reconstruyen nuestro cuerpo
  4. Hay grasas saludables y muy necesarias

Extracto del libro “Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable“.

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¿Por qué debemos aceptar como normal lo que encontramos en una raza de seres humanos débiles y enfermos? — pregunta el doctor Herbert M. Schelton — ¿Debemos dar siempre por sentado que las actuales prácticas alimentarias del Hombre civilizado son normales?

 

Heces malolientes y flojas, heces duras y pedragosas, gases fétidos, colitis, hemorroides, evacuaciones con sangre, la necesidad de papel higiénico . . . se han agrupado en la órbita de lo normal”.

Cuando los almidones y azúcares complejos (como los de la miel y frutas) se digieren, se descomponen en azúcares simples llamadas monosacáridos, que son substancias utilizables – nutrientes -. Cuando se toman juntos los almidones y los azúcares y se fermentan, se descomponen en dióxido de carbono, ácido acético, alcohol y agua. Con excepción del agua, todas esas substancias son inutilizables (venenos). Cuando se digieren las proteínas, se descomponen en aminoácidos, que son substancias utilizables (nutrientes). Cuando se toman proteínas con azúcar, ocurre su putrefacción, se descomponen en una variedad de tomaínas y leucomaínas, que son substancias inutilizables (venenos). La digestión enzimática de los alimentos los prepara para ser utilizados por nuestro cuerpo. La descomposición bacterial los inutiliza para nuestro cuerpo. El primer proceso nos proporciona nutrientes, el segundo nos da venenos. 

Paradas de Fermentación del Vino

Mucho de lo que pasa por nutrición moderna es sólo una manía por la contabilización cuantitativa. Se trata al cuerpo como a una cuenta bancaria. Calorías de depósito (como dólares) y energía que se retira. Depositando proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales — equilibrados cuantitativamente — el resultado teórico es un cuerpo sano. Hoy la gente se califica como sana si puede arrastrarse fuera de la cama, llegar a la oficina y firmar. Si no lo pueden hacer, llaman al médico solicitando un certificado para el seguro de enfermedad, se les recete hospitalización, una cura de descanso, cualquier cosa desde un día pago sin trabajar hasta un riñón artificial, cortesía de los contribuyentes.

Pero, ¿cómo pueden aprovecharse esas calorías y nutrientes consumidos cada día y teóricamente necesarios, si no se ingieren en orden y concierto y en vez se comen sobre la marcha y con apuro? Es natural que se fermenten y pudran en el tubo digestivo. ¿Para qué sirven al cuerpo esas proteínas si se pudren y estancan en el canal gastro-intestinal? Los carbohidratos que fermentan en el conducto digestivo se convierten en alcohol y ácido acético, en monosacáridos no digeribles.

Para obtener sustento de los alimentos que se comen, deben digerirse — advirtió hace varios años Shelton —. No deben pudrirse”.

Extracto del libro “Sugar Blues

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