¿Por qué debemos aceptar como normal lo que encontramos en una raza de seres humanos débiles y enfermos? — pregunta el doctor Herbert M. Schelton — ¿Debemos dar siempre por sentado que las actuales prácticas alimentarias del Hombre civilizado son normales?

 

Heces malolientes y flojas, heces duras y pedragosas, gases fétidos, colitis, hemorroides, evacuaciones con sangre, la necesidad de papel higiénico . . . se han agrupado en la órbita de lo normal”.

Cuando los almidones y azúcares complejos (como los de la miel y frutas) se digieren, se descomponen en azúcares simples llamadas monosacáridos, que son substancias utilizables – nutrientes -. Cuando se toman juntos los almidones y los azúcares y se fermentan, se descomponen en dióxido de carbono, ácido acético, alcohol y agua. Con excepción del agua, todas esas substancias son inutilizables (venenos). Cuando se digieren las proteínas, se descomponen en aminoácidos, que son substancias utilizables (nutrientes). Cuando se toman proteínas con azúcar, ocurre su putrefacción, se descomponen en una variedad de tomaínas y leucomaínas, que son substancias inutilizables (venenos). La digestión enzimática de los alimentos los prepara para ser utilizados por nuestro cuerpo. La descomposición bacterial los inutiliza para nuestro cuerpo. El primer proceso nos proporciona nutrientes, el segundo nos da venenos. 

Paradas de Fermentación del Vino

Mucho de lo que pasa por nutrición moderna es sólo una manía por la contabilización cuantitativa. Se trata al cuerpo como a una cuenta bancaria. Calorías de depósito (como dólares) y energía que se retira. Depositando proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales — equilibrados cuantitativamente — el resultado teórico es un cuerpo sano. Hoy la gente se califica como sana si puede arrastrarse fuera de la cama, llegar a la oficina y firmar. Si no lo pueden hacer, llaman al médico solicitando un certificado para el seguro de enfermedad, se les recete hospitalización, una cura de descanso, cualquier cosa desde un día pago sin trabajar hasta un riñón artificial, cortesía de los contribuyentes.

Pero, ¿cómo pueden aprovecharse esas calorías y nutrientes consumidos cada día y teóricamente necesarios, si no se ingieren en orden y concierto y en vez se comen sobre la marcha y con apuro? Es natural que se fermenten y pudran en el tubo digestivo. ¿Para qué sirven al cuerpo esas proteínas si se pudren y estancan en el canal gastro-intestinal? Los carbohidratos que fermentan en el conducto digestivo se convierten en alcohol y ácido acético, en monosacáridos no digeribles.

Para obtener sustento de los alimentos que se comen, deben digerirse — advirtió hace varios años Shelton —. No deben pudrirse”.

Extracto del libro «Sugar Blues«

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Si eres asiduo/a al blog (puedes seguirme en facebook o twitter también) y te acabas de enterar que existe un mundo alimentario algo más lógico y natural del que sueles escuchar en los medios de comunicación, quizás te encuentres algo abrumado por la cantidad de cosas que «no puedes comer» .Vamos, que con tanto artículo de aquí y allí no sabes ni por donde empezar.

Cuida tu cuerpo, no tienes otro de repuesto.

Aquí tienes unas reglas de oro para alimentarse bien, pero no es necesario de la noche a la mañana cambiar todo. Según en que casos puede que no sea ni conveniente, todo necesita un tiempo de adaptación, son muchos años de conceptos erróneos que tu cuerpo en mayor o menor medida ha tenido que sufrir.

Por lo tanto te aconsejo empezar por lo básico y poco a poco ir cambiando cosas. Con estos 4 puntos ya tendrás bastante camino hecho:.

  1. Alimentos procesados. Salvo pocas excepciones, los alimentos procesados son siempre una mala opción. Lo que recortan en calidad de materia prima lo gastan en marketing. Es raro que no lleve ninguna de las harinas refinadas estrella, de trigo, maiz y soja o cualquier variante del azúcar refinado. Para compensar la baja calidad de materia prima o directamente la ausencia de ella, estos productos suelen llevar multitud de aditivos químicos (edulcorantes, potenciadores de sabor, colorantes, etc). Si un dia te detienes a mirar que es lo que llevan este tipo de productos seguramente no entenderás ni la mitad. Utiliza productos básicos y cocínalos tu, sabrás que es lo que lleva realmente, en que medida y de paso aprenderás a cocinar. La excusa de «no tengo tiempo» o «no tengo dinero» son solo eso, excusas. Alternativa: Cocina o prepara lo que vayas a comer.
  2. Azúcar refinado. Seguramente ningún otro «alimento» ha provocado más desórdenes en la humanidad que el azúcar refinado. Desde las primeras extracciones a partir de la caña de azúcar o la remolacha su consumo ha sido exponencial, así como sus consecuencias. Es un producto tan aceptado y normalizado hoy en día que no nos damos ni cuenta del nulo aporte nutritivo que tiene y lo que puede llegar a producir en nuestro cuerpo a medio y largo plazo. Si preguntas a cualquiera que te cruces por la calle como mucho te puede decir que el azúcar es malo porque engorda. Por otra parte el azúcar refinado no es solo aquél que te echas con cuchara, la mayoría de productos procesados lo contiene bajo ese nombre u otro más técnico. Alternativa: para infusiones usa hojas de stevia, para echar al café o té o cualquier cosa mientras no sea mucho compra panela, directa de la caña de azucar. Ojo con el «azúcar moreno» de algunos supermercados, es azucar blanco con melaza por encima. 
  3. Harinas refinadas. Eso incluye logicamente cualquier alimentos hecho con ellas como pasta blanca o pan blanco (el común hoy en día). Hay que decir también que puedes encontrar maiz, trigo o soja casi en cualquier alimento procesado que puedas tener en casa. Los perjuicios que puedan tener ya los cereales y granos en general, sean integrales o refinados dan para muchas lecturas aparte, gluten incluido. Vamos a ceñirnos a las harinas que han sido desprovistas de la mayoría de nutrientes que pudiese tener el grano entero, las cuales son poco más que azúcares para nuestro cuerpo. De rápida absorción, producen una subida de azucar en nuestro cuerpo, la cual pone en marcha el pancreas a toda máquina para producir insulina, para después contrarestarla con otras hormonas produciendo una cascada de trastornos metabólicos totalmente inútiles y dañinos a medio y largo plazo.  Alternativa: Si has decidido no prescindir totalmente de las harinas, por lo menos consume las que sean totalmente integrales.
  4. Sal refinada. La sal es el demonio y hay que eliminarla por completo, ¿no?. Pues no. La que hay que eliminar es la que te venden a muy buen precio en cualquier supermercado, la sal refinada. O mejor dicho, cloruro de sodio en polvo, ya que no tiene nada más. La sal marina o de roca son productos cargados de minerales en su justa medida beneficiosos para tu cuerpo. Tampoco estoy diciendo que os la comáis con cuchara, como todo, pero de esta podéis echarla sin problemas en ensaladas, carnes, pescados, verduras, etc. Alternativa: Como ya he dicho, compra sal marina o de roca.

Eliminando estos 3 venenos blancos en polvo y la conjunción de todos ellos con un extra (más aun) de aditivos y materia prima de pésima calidad como son los productos procesados estarás haciendo un enorme favor a tu cuerpo. Quizás no lo notes mañana (según el grado de adicción puede que si) pero te aseguro que a la larga te evitaras decenas de complicaciones por desgaste y malfuncionamiento.

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Azúcar: La amarga verdad, Robert Lustig

Esta conferencia del Dr. Robert Lustig debería ser de obligado visionado para todos. El tema principal de la exposición es el del azúcar / fructosa pero da un repaso a muchos conceptos relacionados como la grasa, el colesterol, fibra, glucosa, etanol, insulina…Pero muchos de estos desde un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados.

La única «pega» es que está en inglés, pero la verdad es que se le entiende muy bien si no os perdéis con el vocabulario más técnico. Puede que cueste un poco más cuando empieza a explicar el metabolismo de la glucosa, etanol y fructosa.

Vale mucho la pena sentarse un día y verla con atención, no como cuando estamos viendo anuncios en la TV.

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Sugar Blues es un recorrido histórico del origen, dependencia económica, degeneración metabólica, intereses, etc, que produjo y está produciendo el azúcar refinado. Una muy recomendable lectura.

“El lector que quiere sentirse mejor, tener mejor aspecto y gozar más de la vida — y por supuesto si sólo está buscando un buen libro — se sentirá ciertamente atraído por el SUGAR BLUES”.
PubIishers Weekly

“Pocas veces se han ofrecido informaciones científicas de una forma tan entretenida. William Dufty lo ha realizado gloriosamente. Escribe con convicción . . . plasmando una investigación profunda con su propia experiencia personal. Es una historia fascinante que podrán gozar aún los más escépticos. El SUGAR BLUES se convertirá en un clásico en lo que respecta a la dietética”.
Health Foods Retailing

AZUCAR: Sacarosa refinada, C12H22O11, producida por un proceso  qímico múltiple del jugo de caña de azúcar o de la remolacha y en el que se a eliminado toda la fibra y las proteínas, las cuales forman el 90 por ciento del total de la planta natural.

BLUES (o melancolía): Un estado depresivo o melancólico que produce temor, malestar físico y ansiedad (expresado a menudo líricamente como una crónica autobiográfica de desastres personales).

SUGAR BLUES: Múltiples sufrimientos físicos y mentales causados por el   consumo humano de sacarosa refinada, comúnmente llamada azúcar.

Descarga Sugar Blues en PDF

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[..] Los alimentos naturales pueden ser instrumentos para restablecer la salud. Mucha gente, por lo tanto, iguala ahora la palabra natural a la de sano. Por eso, los azucareros han comenzado a pervertir el término natural para confundir al público.

 

Elaborado con productos naturales, nos dicen los promotores del azúcar en los anuncios de televisión sobre un producto tras otro. La palabra con no se acentúa en la televisión. Pero debería serlo. Incluso el azúcar refinado está hecho con ingredientes naturales. Esto no es nada nuevo. Los ingredientes naturales son la caña y la remolacha. Pero esta palabra, con, no aclara que el 90 por ciento de la caña y de la remolacha han sido eliminados. La heroína podría también anunciarse como hecha con ingredientes naturales. La amapola del opio es tan natural como la remolacha azucarera. Lo que importa es lo que el Hombre hace con ésta.  […]

Del libro Sugar Blues.

¡Elaborada con productos naturales!

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“La medicina occidental y la ciencia tan sólo ahora han comenzado a dar señales de alarma sobre el descomunal incremento del consumo de azúcar per cápita, especialmente en los Estados Unidos. Sus investigaciones y avisos llegan, me temo, muchas décadas demasiado tarde. .. confío en que la medicina occidental algún día admitirá lo que en Oriente siempre supieron: el azúcar es, sin duda, el asesino número uno en la historia de la Humanidad (mucho más mortal que el opio y la radiactividad) especialmente para la gente que come arroz como principal alimento. El azúcar es el mayor mal que la moderna civilización industrial ha llevado a los países de Extremo Oriente y África. .La gente irresponsable que ofrece o vende azúcar a los niños descubrirá algún día para su vergüenza, que ha producido daños irreparables”.

Sakurazawa Nyoiti, científico japonés.

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En el verano de 1965 conocí a un maestro oriental, un filósofo japonés que acababa de pasar
varias semanas en Saigón. “Si de verdad quieren conquistar a los norvietnamitas — me dijo — sólo
debe darles la ración del ejército norteamericano: azúcar, dulces y Coca-Cola. Esto los destruirá más
rápidamente que las bombas “.

Del libro «Sugar blues»

 

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[..] En la naturaleza, los azúcares casi siempre vienen empaquetados con fibra, lo cual ralentiza su absorción y te proporciona sensación de saciendad antes de haber ingerido demasiadas calorías. Por eso siempre es mejor comer fruta que beberte solo su zumo. (en general, cuando las calorías se toman en forma líquida engordan más, porque no nos hacen sentir llenos. Los humanos son de los poquísimos mamíferos que siguen obteniendo calorías de líquidos una vez que han dejado de mamar) Así que no te bebas los dulces y recuerda: los refrescos sanos no existen. [..]

Extraido de libro «Saber comer» de Michael Pollan.

Bayas silvestres

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