Ropa, tiempo, dinero y salud

La mayoría de gente tiene demasiada ropa en el armario. Prendas que no usan nunca, prendas que no quedan bien, que ya no gustan, que ocupan espacio, que distraen, complican las decisiones, etc. Yo no soy de los que tienen demasiada, pero si me he dado cuenta que al final siempre me acabo poniendo las mismas 4 cosas. Ya estoy poniendo remedio a ello.

¿Y todo esto por qué lo digo?

Porque toda esa ropa que nunca usas te ha costado tiempo y dinero y ha ido o irá a parar a la basura. Y sobre el tiempo, no solo cuenta el que has usado para obtenerla, sino el que desperdicias buscándole un espacio o el tiempo de más que supone tener que elegir entre n-prendas + 1.

Vamos a perder un poco de tiempo decidiendo, ordenando y limpiando.

Vamos a perder un poco de tiempo decidiendo, ordenando y limpiando.

Entonces, si no compramos ropa que no necesitamos y nos quedamos solo con la ropa que realmente nos ponemos, tendremos más tiempo y más dinero. Vamos a aparcar esto aquí.

Por otra parte soy de los que piensa que sienta mejor la ropa sencilla en un cuerpo en forma que la ropa cara sobre un cuerpo descuidado. Una simple camiseta negra (que no tiene porqué ser de los chinos, entendedme) sobre un cuerpo saludable luce mejor que 20 accesorios de marca sobre un cuerpo fofo.

¡Ojo!, no estoy diciendo que tengamos que cuidar nuestro cuerpo solo por estética y ahorrar en ropa, se trata simplemente un efecto secundario bastante agradable.

Bueno pues ahora solo tenemos que ir atando cabos.

Tenemos tiempo y dinero que ahorramos en ropa excesivamente cara o que no necesitamos, y tenemos un cuerpo que hay que cuidar mediante ejercicio natural (tiempo) y buenos alimentos nutritivos (dinero)

2+2=4

Actualización: Si las necesidades de tu cuerpo están cubiertas y quieres coleccionar ropa porque tienes dinero, espacio y te sientes bien haciéndolo, perfecto. Pero recuerda que el tiempo es algo más difícil de comprar. Decide que hacer con él según tus prioridades.

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El otro día leí un ensayo en pdf sobre las grandes causas de muerte de la América precolombina. La idea de paraiso terrenal que transmiten los cronistas nativos antes de que los conquistadores llegaran parece poco más que una ilusión. Mediante los avances en paleopalotogía y paleodemografía se ha demostrado que antes del contacto con los europeos, en la América precolombina ocurrían con frecuencia epidemias, hambrunas y guerras, lo que disminuía las espectativas de vida y aumentaba la tasa de mortalidad.

Cito algunos de los párrafos más interesantes desde el punto de vista de la alimentación y más abajo os dejo el pdf para descargar.

[…] En muchos casos, los materiales esqueléticos revelan signos de enfermedad, deficiencias nutricionales y violencia. Alteraciones en el crecimiento de los huesos, llamadas Líneas de Harris, indican periodos de estrés fisiológico agudo, causado por la enfermedad o la malnutrición. Del mismo modo, alteraciones en la formación del esmalte de los dientes, o Rayas de Wilson, indican periodos de dolor físico, mientras una gran extensión de caries indica una dieta excesivamente basada en carbohidratos, probablemente provenientes del maíz.[…]

[…] Los restos esqueléticos de sitios de entierro prehistóricos también brindan valiosa información sobre el nivel de mortalidad en ciertas sociedades. Por ejemplo, la evidencia mortuoria de Teotihuacan, el centro del periodo clásico (150 BC-750 AD) situado al norte de la ciudad de México, indica unas tasas de mortalidad tan altas o más que las de ciudades europeas de la era preindustrial.[…]

[…] Antes de la domesticación de varios cultivos alimenticios y la transición a sociedades sedentarias agrícolas, proceso que comenzó en muchas áreas entre 7 000-5 000 a.C., los habitantes de las Américas vivían en pequeños grupos que migraban periódicamente en búsqueda de caza y materiales de plantas silvestres.[…]

[…] La investigación arqueológica y los estudios de las modernas sociedades de cazadores-recolectores indican que una dieta variada cumplía con los requerimientos nutritivos básicos de la mayoría de las personas, por lo que las enfermedades relacionadas con las deficiencias nutricionales y la desnutrición eran raras.[…]

[…] Según arqueólogos y paleopatólogos, la transición hacia una forma de vida agrícola y sedentaria tuvo un impacto negativo en la salud de las poblaciones humanas en todo el mundo. Una dieta ampliamente vegetariana, con frecuencia compuesta solamente por uno o dos cultivos, reemplazó la dieta variada y más balanceada en nutrientes de los cazadores-recolectores. En muchas regiones de las Américas, el maíz, deficiente en varios elementos nutritivos importantes, se convirtió en el cultivo dietético fundamental de los agricultores y, por lo tanto, aumentó significativamente los problemas de salud relacionados con deficiencias nutricionales en muchas sedentarias (Larsen, 1991: 117).[…]

[…] Un indicio muy claro de esos estándares de deterioro entre las poblaciones mesoamericanas consiste en una disminución temporal y regional en la estatura humana que ocurrió en un eje de sur-norte. Los restos esqueléticos de los habitantes del norte, que adoptaron las prácticas agrícolas más tarde y siguieron consumiendo una dieta más variada, muestran alturas promedio más grandes
que las de los habitantes del sur, que adoptaron más temprano una dieta basada en el maíz (Storey, 1990: 230-231 y McCaa, 1991: 6-7). Una disminución similar en la estatura ocurrió entre los habitantes prehistóricos de la costa de Georgia después de su transición a los poblados sedentarios y agrícolas (Larsen,1982: 374-379).[…]

[…] La baja estatura es sólo uno de los indicios del deterioro de la salud entre los agricultores del nuevo mundo. A través de las Américas, arqueólogos y paleopatólogos han descubierto un patrón de desnutrición, baja resistencia y alta frecuencia de infección.[…]

[…] Como el maíz es deficiente en hierro y niacina, la frecuencia de anemia y pelagra aumentó. En muchas sociedades, la anemia era frecuente en personas de ambos sexos y de todas las edades, pero sobre todo entre las mujeres embarazadas y niños, que necesitaban mayor cantidad de hierro que los demás grupos de la población.[…]

[…] Aunque la idea de un paraíso en el nuevo mundo, libre de enfermedad, hambre y violencia, ha sido un consuelo para muchos durante siglos, las evidencias no apoyan esa fantasía.[…]

Dibujos de mayas altos, delgados y atléticos.

Puedes descargar el PDF aquí, Las grendes causas de muerte en la América precolombina. Una perspectiva hemisférica.

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¿Podemos comer para que el cáncer muera de hambre?

Os dejo con este charla de William Li aportando otro punto de vista al tratamiento/prevención del cáncer.

William Li presenta una nueva manera de pensar el tratamiento del cáncer: la angiogénesis, apuntando a los vasos sanguíneos que alimentan el tumor. La primera medida crucial (y el mejor) paso: comer alimentos para ganarle al cáncer en su propio juego..

[…] Así que empecé a preguntarme: «¿Por qué no hemos sido capaces de hacerlo mejor?» Y la respuesta, para mí, es obvia; estamos tratando el cáncer demasiado tarde en el juego, cuando ya está establecido, y, muchas veces, ya está extendido o ha hecho metástasis. Y como médico sé que, una vez que la enfermedad progresa a una fase avanzada, lograr una cura puede ser difícil, si no imposible. Así que volví a la biología de la angiogénesis y comencé a pensar: ¿Podría ser la respuesta al cáncer impedir la angiogénesis, ganándole al cáncer a su propio juego de modo que nunca pueda llegar a ser peligroso? Esto podría ayudar a las personas sanas así como a personas que ya han vencido al cáncer una o dos veces y quieren encontrar una manera de evitar que regrese. Así que buscando una manera de prevenir la angiogénesis en el cáncer, volví a mirar las causas del cáncer. Y lo que realmente me intrigó fue cuando vi que la dieta representa del 30% al 35% de los cánceres producidos por el entorno.

 

Ahora, lo lógico es pensar ¿qué podría eliminar de la dieta, qué se debe retirar, quitar? Pero en realidad adopté un enfoque totalmente opuesto y comencé a preguntarme: ¿Qué podríamos agregar a la dieta que sea naturalmente antiangiogénico que pueda estimular al sistema inmunológico y hacer retroceder los vasos sanguíneos que están alimentando el cáncer? En otras palabras, ¿podemos comer para que el cáncer muera de hambre? Bueno, la respuesta es sí. Y les voy a mostrar cómo. Nuestra búsqueda nos ha llevado al mercado, a la granja y a las especias porque lo que hemos descubierto es que la madre naturaleza ha dotado a un gran número de alimentos, bebidas e hierbas con inhibidores naturales de la angiogénesis.[…

Finalmente os dejo con la charla en el TED

 

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Respuesta rápida, sí.

Ahora vamos a matizar algunos puntos.

La alimentación del 90% de la gente se puede agrupar más o menos en 2 grupos (hablando de alimentación omnívora. De vegetarianismo, veganismo, etc hablaremos otro día)

  • Alimentación estilo «Llenar el buche, todo es bueno, ¿no van a vendernos cosas malas para nuestra salud, no?«: Pizzas congeladas + pechugas de pollo + patatas fritas congeladas + salchichas + arroz blanco + pan + pastas + sopas en sobre + aceite de girasol + mcdonalds/burger king + helados + tortillas de patata precocinadas, etc. La diferencia de presupuesto con una alimentación óptima puede ser abismal.
  • Alimentación estilo «Yo como de todo y muy sano, sigo una dieta mediterránea/laquesea«: Pescado + ave + arroz + pasta + pan + aceite de oliva + cereales + lácteos + verduras + ternera + fruta + legumbres + marisco + huevos, etc. La diferencia con una alimentación óptima ya no es tan grande.

piramide alimenticia «recomendada»

Luego está el grupo de «Acabo de descubrir que nos están tomando el pelo con la pirámide alimentaria«, en el que los cereales/harinas/granos en general de muy bajo coste se sustituyen por alimentos más nutritivos. He sacado este grupo fuera de los grupos por ser minoría, de momento. Este grupo tendría el presupuesto más alto de los 3.

El tipo de alimentación de este último grupo se acerca algo más a la óptima, aunque la calidad de la materia prima sigue siendo la misma, pésima.  No nos engañemos tampoco, llegar a tener una alimentación óptima con la mejor materia prima es casi imposible y puede ser una locura/obsesión. Pero cuanto más cerca estés de ella, mejor.

Por lo tanto una alimentación más cerca de la óptima sería partir de la base del tercer grupo y mejorar dentro de lo posible la materia prima:

  • Pescado, no muy grandes (mercurio) y salvajes.
  • Carne y órganos, de producción ecológica, alimentados con pasto y con cierta movilidad.
  • Huevos, del tipo «0», no del típico «3».
  • Verduras y frutas, de producción ecológica.
  • Aceite de oliva, virgen extra de extracción mecánica.
  • Etc.

El presupuesto de esta forma aumenta considerablemente.

Ahora bien, el problema es que los productos más saludables son caros, ¿o es que con quien tiene que competir son excesivamente baratos? Me explico:

  • La cantidad de  maíz, soja y trigo que se cultiva hoy en día roza lo absurdo. Los gobiernos tienen que subvencionar este tipo de cultivos para que a los granjeros les salga rentable vender a un precio ridículo. Casi la totalidad de los alimentos procesados tienen harinas, sucedáneos, extractos de estos cereales. La pirámide alimentaria actual nos indica que debemos consumir cereales por encima de todo, según ellos es la base. Parece ser que para animales también funciona esta pirámide porque es lo que se les da de comer, incluso a los peces de piscifactoría. Maíz como combustible. De momento no están dando de comer soja a los tomates, pero todo se andará.
  • La fabricación de animales en serie donde prima el tamaño y tiempo de crecimiento sobre la calidad también abarata costes.
  • Herbicidas, fungicidas, pesticidas son la base del cultivo para frutas y verduras, abaratando costes de mantenimiento.

Con este panorama, ¿cómo no va a ser mas barato? 

Seguramente alguien diga: «alimentarse de una forma óptima es muy cara, no puedo gastarme ese dineral en comida«. Salvo casos de pobreza real, el «no puedo gastarme» es un «no quiero gastarme«. Primero, suele ser una cuestión típica de prioridades. No se puede gastar un dineral en comida pero si en tabaco, alcohol, gimnasios, gasolina, caprichos, etc. Y segúndo, si se puede gastar ese dinero en pseudoalimentos (pepsi, pringles, donuts, etc) pero no en huevos ecológicos… Al final cada uno está en su perfecto derecho de invertir su dinero en lo que crea oportuno, pero que no sea por falta de información.

Otro dato a favor es que con este tipo de alimentación no necesitas comer 5 o 6 veces al día. Estas saciado y te encuentras bien, con energía durante más tiempo.

El tema de la salud es tan obvio y lógico que no requiere más explicación. Solamente por eso ya merece la pena, pero si sumamos gastos económicos derivados de enfermedades crónicas, fármacos, consultas, etc, que nos ahorramos…

Y recuerda, para alimentarse bien hay que comprar alimentos, no productos.

¿Cúal es y de que forma gastas tu presupuesto en alimentación?

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Si eres asiduo/a al blog (puedes seguirme en facebook o twitter también) y te acabas de enterar que existe un mundo alimentario algo más lógico y natural del que sueles escuchar en los medios de comunicación, quizás te encuentres algo abrumado por la cantidad de cosas que «no puedes comer» .Vamos, que con tanto artículo de aquí y allí no sabes ni por donde empezar.

Cuida tu cuerpo, no tienes otro de repuesto.

Aquí tienes unas reglas de oro para alimentarse bien, pero no es necesario de la noche a la mañana cambiar todo. Según en que casos puede que no sea ni conveniente, todo necesita un tiempo de adaptación, son muchos años de conceptos erróneos que tu cuerpo en mayor o menor medida ha tenido que sufrir.

Por lo tanto te aconsejo empezar por lo básico y poco a poco ir cambiando cosas. Con estos 4 puntos ya tendrás bastante camino hecho:.

  1. Alimentos procesados. Salvo pocas excepciones, los alimentos procesados son siempre una mala opción. Lo que recortan en calidad de materia prima lo gastan en marketing. Es raro que no lleve ninguna de las harinas refinadas estrella, de trigo, maiz y soja o cualquier variante del azúcar refinado. Para compensar la baja calidad de materia prima o directamente la ausencia de ella, estos productos suelen llevar multitud de aditivos químicos (edulcorantes, potenciadores de sabor, colorantes, etc). Si un dia te detienes a mirar que es lo que llevan este tipo de productos seguramente no entenderás ni la mitad. Utiliza productos básicos y cocínalos tu, sabrás que es lo que lleva realmente, en que medida y de paso aprenderás a cocinar. La excusa de «no tengo tiempo» o «no tengo dinero» son solo eso, excusas. Alternativa: Cocina o prepara lo que vayas a comer.
  2. Azúcar refinado. Seguramente ningún otro «alimento» ha provocado más desórdenes en la humanidad que el azúcar refinado. Desde las primeras extracciones a partir de la caña de azúcar o la remolacha su consumo ha sido exponencial, así como sus consecuencias. Es un producto tan aceptado y normalizado hoy en día que no nos damos ni cuenta del nulo aporte nutritivo que tiene y lo que puede llegar a producir en nuestro cuerpo a medio y largo plazo. Si preguntas a cualquiera que te cruces por la calle como mucho te puede decir que el azúcar es malo porque engorda. Por otra parte el azúcar refinado no es solo aquél que te echas con cuchara, la mayoría de productos procesados lo contiene bajo ese nombre u otro más técnico. Alternativa: para infusiones usa hojas de stevia, para echar al café o té o cualquier cosa mientras no sea mucho compra panela, directa de la caña de azucar. Ojo con el «azúcar moreno» de algunos supermercados, es azucar blanco con melaza por encima. 
  3. Harinas refinadas. Eso incluye logicamente cualquier alimentos hecho con ellas como pasta blanca o pan blanco (el común hoy en día). Hay que decir también que puedes encontrar maiz, trigo o soja casi en cualquier alimento procesado que puedas tener en casa. Los perjuicios que puedan tener ya los cereales y granos en general, sean integrales o refinados dan para muchas lecturas aparte, gluten incluido. Vamos a ceñirnos a las harinas que han sido desprovistas de la mayoría de nutrientes que pudiese tener el grano entero, las cuales son poco más que azúcares para nuestro cuerpo. De rápida absorción, producen una subida de azucar en nuestro cuerpo, la cual pone en marcha el pancreas a toda máquina para producir insulina, para después contrarestarla con otras hormonas produciendo una cascada de trastornos metabólicos totalmente inútiles y dañinos a medio y largo plazo.  Alternativa: Si has decidido no prescindir totalmente de las harinas, por lo menos consume las que sean totalmente integrales.
  4. Sal refinada. La sal es el demonio y hay que eliminarla por completo, ¿no?. Pues no. La que hay que eliminar es la que te venden a muy buen precio en cualquier supermercado, la sal refinada. O mejor dicho, cloruro de sodio en polvo, ya que no tiene nada más. La sal marina o de roca son productos cargados de minerales en su justa medida beneficiosos para tu cuerpo. Tampoco estoy diciendo que os la comáis con cuchara, como todo, pero de esta podéis echarla sin problemas en ensaladas, carnes, pescados, verduras, etc. Alternativa: Como ya he dicho, compra sal marina o de roca.

Eliminando estos 3 venenos blancos en polvo y la conjunción de todos ellos con un extra (más aun) de aditivos y materia prima de pésima calidad como son los productos procesados estarás haciendo un enorme favor a tu cuerpo. Quizás no lo notes mañana (según el grado de adicción puede que si) pero te aseguro que a la larga te evitaras decenas de complicaciones por desgaste y malfuncionamiento.

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Epigenética, la alimentación puede alterar los genes y los de tu descendencia

Interesante documental emitido en el programa de «La noche temática».

«El hambre no puede afectar a los genes, pero si creemos que el efecto de pasar hambre podría hacer que los genes se activasen o desactivasen»

«Se puede afirmar que la dieta y la actividad enzimatica, influyen enormemente en la activación o desactivación de los genes»

«Los conocimientos que hemos adquirido muestran que el medio ambiente tiene un impacto en nuestros genes y que puede transmitirse en las generaciones siguientes»

La comida no solo nos sacia, nos afecta a nuestros genes.

 

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