¿Debemos dejar de recomendar carne porque ya se come mucha?

Uno de los principales problemas que tenía la pirámide oficial de nutrición (la “nueva” sigue siendo más de lo mismo añadiendo algún retoque mínimo) es que metía comestibles poco recomendables dentro de ella.

Sí, los ponía en la cima de la pirámide haciéndonos entender que debíamos consumir menos cantidad, pero la picaresca no se inventó ayer.

¿Cuál es el problema? Pues que si te encuentras unas patatas fritas de bolsa en la pirámide entiendes que forma parte de una alimentación saludable. 

Y no. Aunque vaya acompañada de puntualizaciones como: “con moderación“, “de forma responsable” o “dentro de una alimentación equilibrada“, eso se olvida y no sirve para nada.

Los snacks, dulces, alcohol…, y paro de contar por no hilar más fino, no son alimentos que se deban recomendar a la población en general, en ninguna cantidad. Son productos superfluos, dañinos, claramente prescindibles por mil razones, con lo cual no deberían aparecer en ninguna recomendación, tanto en formato gráfico, escrito o hablado.

La gente no es tan tonta, sabe que cosas son claramente perjudiciales, solo falta que se las incluyamos en la pirámide para que tengan la excusa perfecta para seguir consumiéndolos.

La pirámide del despropósito

Si algo no aparece, no se recomienda. De esta forma se entiende mejor. Se puede consumir en alguna ocasión si se da el caso pero de ahí no debería pasar. Sencillo.

¿Qué pasa cuando toda esa morralla aparece en algún documento oficial o en boca de algún sanitario? Que se lo pones en bandeja, tanto a la persona de a pie como a las empresas de comida industrial.

  • Para dichas empresas es la excusa perfecta, “oye que aparezco en la pirámide, puedes consumir mis productos con moderación y dentro de una alimentación equilibrada y un estilo de vid..blablablabla“. Y ya tienes el bollicao en la merienda todos los días.
  • Para el usuario de pie la excusa es parecida, “bueno como aparece ahí, por un poquito no pasa nada“. Y como la gente recuerda solo lo que le conviene ese poquito acaba siendo un muchito.

¿Que podemos hacer al respecto? Actualmente se practican dos opciones: recomendación final y hacer el vacío.

Recomendación final

Si no quieres confundir a la población, no recomiendes algo que no deberían comer/beber. Haz una recomendación final en base solo a alimentos saludables. Lo de las cantidades ya daría para otro debate, pero bien, es pasable mientras los alimentos sean respetables.

Si alguien come mucho de algo que no aparece, ya se dará cuenta de que no debe hacerlo. Cuando se tiene un objetivo claro, se hace por tender a él.

Es la opción que personalmente más me convence.

Hacer el vacío

Hay quien piensa que bueno, como la gente ya come mucho de esto, y no debería, hagámosle el vacío a ese grupo de alimentos. El efecto es parecido, si en blogs, noticias, radio, televisión solo se habla de un determinado grupo de alimentos y de otro no, la gente poco a poco va a pensar que el grupo excluido es el malo. También funciona y es lo que se pretende.

  • Por ejemplo se sabe de sobra que los refrescos no son saludables, así que mejor que no aparezcan en ningún lado, la gente ya toma demasiados como para encima darles más notoriedad.
  • Las harinas refinadas, lo mismo, ya se consumen en exceso y no son especialmente saludables, es mejor ofrecer otras alternativas en forma de recetas.
  • Los productos cárnicos tipo mortadelas o vegetales tipo margarinas corren la misma suerte, hay mejores alternativas de las que hablar y recomendar.

Hasta ahí, todo correcto, ya digo que yo prefiero el otro método pero si funciona, me vale.

Lo que me chirría es algo que esto leyendo y escuchando últimamente, una frase similar a esta: “..bueno y estas son las opciones vegetarianas/veganas, que de carne ya se come en exceso…”.

¿Perdón?

No perdamos el norte.

Carne, pescado, moluscos, marisco y huevos de calidad son alimentos perfectamente saludables. Eso de antemano.

Y ahora un par de puntos:

  • Con ese enfoque lo que se va a conseguir es lo que he comentado antes con la opción “hacer el vacío”, es decir, la gente va a asociar a todo este grupo de alimentos como insanos cuando obviamente no lo son. Viendo de quienes salen este tipo de recomendaciones no extraña que sea precisamente por esta razón tendenciosa, pero ya escucharlo a profesionales del sector, me parece irresponsable.
  • Por otro lado cuando se dice aquello de “…que ya se come carne en exceso” ¿no serán procesados industriales tipo hamburguesas, fiambres, embutidos, o carne barata de mala calidad lo que se está consumiendo en exceso? Ahí es donde se ha de atacar, de igual forma que se ataca con toda la lógica del mundo a los aceites vegetales de mala calidad, harinas refinadas, o productos veganos ultraprocesados.

Me parece estupendo que existan otras opciones de alimentación, aunque con algunas no comparta su sentido, pero si estamos hablando de recomendaciones para la población general el plumero hay que dejárselo en casa.

La alternativa evidente a una hamburguesa industrial es comprar carne de la mejor calidad posible, picarla y prepararla en casa. Pueden ofrecerse como alternativas otras preparaciones vegetarianas que simulen sabor y forma, no hay problema con eso mientras se respete la idea de alimentos reales y poco procesados, pero lo que no se puede hacer es excluir la primera opción de primeras como si fuese algo insano, que es lo que la gente acaba entendiendo.

Repito, no perdamos el norte.

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