3 Comentarios

  1. Gran mito, por esa regla de tres, podemos comer también “de-todo-un-poco” cianuro, tierra de labranza y serrín de roble autóctono, no?

    Reply
  2. Buenísimo tu blog. Con el tiempo estoy viendo cada vez más gente que escribe sobre estos temas y me alegra mucho.
    Te hago una pregunta que guarda relación con esto de “equilibrar” la dieta.
    He leido varios artículos paleo que sostienen que la disponibilidad de alimentos del hombre antiguo era muy variada. Sin embargo, mi sentido común y mi nunca suficiente lectura al respecto, me dice que la variabilidad de alimentos es producto del advenimiento del mercantilismo. Las rutas inmigratorias, el movimiento de los pueblos por el globo y el intercambio comercial es lo que hace que, por ejemplo, yo en Buenos Aires pueda comer un mango o una piña, o que en el Caribe puedan comer ciervo patagónico.
    A lo que voy es que pienso que la capacidad de elegir los alimentos es un fenómeno muy muy neolítico. Cabe aclarar que me refiero a la intra-variabilidad (si se me permite el término), no a la inter-variabilidad. O sea, analizando a todas las poblaciones humanas del paleolítico se puede decir que sí había una variabilidad de alimentos, pero tomando a un grupo de 20 ó 30 individuos específico de una zona, sostengo que su dieta debería haber estado basada en apenas 5 ó 10 alimentos.
    Lo que intendo decir es que así como la necesidad de una dieta “equilibrada” es un mito, también lo es la necesidad de comer 25 tipos diferentes de hojas, 5 especies diferentes de tubérculos, 10 tipos de carnes, 4 de semillas, etc. (Que, dicho sea de paso, muchas veces es parte incluso de los consejos alimenticios “paleo”).
    Me gustaría leer tu opinión al respecto.

    De paso, te dejo mi recién estrenado blog http://vida-paleo.blogspot.com

    Desde ya, muchas gracias!

    Reply

Deja un comentario