Sobrevivir

El otro día viniendo en tren a trabajar se me ocurrió este relato/cuento que he escrito de forma un tanto apresurada por lo que es posible que en un futuro lo vaya mejorando.

Realmente no tiene mucha conexión con el blog pero…Ah no, si que la tiene, que el blog es mio xD.

Nada, os dejo con el relato y espero que os guste. No es muy largo y se lee rápido.

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Me despierto pensando en cuánto tiempo había pasado ya.

Es increíble como un pequeño acontecimiento puede cambiar tu vida por completo. Si no me hubiese separado unos minutos para investigar por mi cuenta aquel sonido que venía del lago no me hubiese resbalado por aquella grieta, no me hubiese golpeado la cabeza y no habría perdido el conocimiento durante horas.

Éramos un grupo de exploración bastante numeroso, probablemente por eso se dieron cuenta demasiado tarde de mi ausencia.

Yo era el especialista en sonidos. Únicamente escuchando el canto de un pájaro, por ejemplo, sabía si se había perdido, si estaba buscando a sus hijos o había un peligro cerca.

Al recobrar el conocimiento intenté buscar el rastro del grupo pero fue inútil.

En aquel momento me armé de valor y decidí quedarme cerca del lago, si me alejaba mucho corría el riesgo de quedarme sin agua, lo que es mucho peor que quedarse sin comida. Fue una solución temporal hasta que las heridas y contusiones que me hice cuando resbalé sanaran.

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Desafortunadamente una de esas contusiones fue algo más, nunca terminó de curarse y me dejó una cojera crónica. Aquello fue un lastre tanto para intentar buscar algo de comida como para huir si fuese necesario.

Vuelvo al presente. Sigue leyendo

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Cuando la excepción se generaliza: Cremas solares

Son bastantes cosas de las que, desde mi punto de vista, se hace un uso excesivo cuando deberían ser para casos muy concretos y excepcionales.

Por ello voy a dar mi humilde opinión sobre todas aquellas cosas que puedan tener cabida en esta serie: “Cuando la excepción se generaliza“.

Por supuesto, y como todo lo que escribo, estará abierto a críticas constructivas, aportaciones, diferentes puntos de vista y correcciones sin problemas.

Hoy voy a hablar de las cremas solares, aunque en pleno Enero no sea un trending topic

Este es uno de los típicos casos de generalización a partir de la excepción.

¿Cuando se debería usar una crema solar?

Cuando tienes una piel muy blanca, estás fuera de tu hábitat y no puedes estar a refugio. Por ejemplo, una chica noruega recolectando moras en mitad de África a las 2 de la tarde.

He exagerado un poco pero no deja de ser así. Necesitamos luz solar para producir, la muy necesaria para casi cualquier cosa, vitamina D y por suerte es algo que podemos hacer gratis. Las personas de piel blanca han evolucionado así para poder aprovechar hasta el último rayo de luz que reciben en determinadas zonas del globo al ser algo que no abunda tanto como en países tropicales o más cercanos al ecuador.

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La evolución no había “planeado” que de repente un homo sapiens que vive en noruega tomara un avión y se plantara en unas horas en Punta Cana dispuesto a pasarse todo el día tirado al sol en una tumbona bebiendo mojitos. Con lo cual lo que se produce es una sobreexposición en un cuerpo no preparado para ello.

¿Si no soy noruego/a estoy salvado/a?

Pues no, si tu piel es algo más oscura puedes exponerte al sol durante más rato pero eso no quiere decir que de la noche a la mañana puedas pasar de no tomar el sol a estar en la piscina toda una mañana entera en tanga.

Afortunadamente, y dentro de unos límites, la piel se va acomodando a la nueva situación para amoldarse a los cambios propios de las estaciones. Y es cuando se empieza a broncear.

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Modas

Imagina que se pone de moda tener las manos y los pies bien repletas de callos en la piel como signo de, vete tu a saber, cualquier chorrada. Verías a gente como loca frotándose las manos en troncos o en cualquier cosa para provocar este efecto. Incluso verías artilugios en la teletienda que te proporcionarían en un tiempo record tus ansiados callos.

La formación de callos, igual que el oscurecimiento temporal de la piel, es una forma que tiene el cuerpo de protegerse. En este caso lo que ocurre es que la piel aumenta de grosor para que el rozamiento continuo no te cause heridas. Si un individuo renegado por la sociedad al no seguir esta moda piensa que si frota la piel rápido y fuerte conseguirá los mismos efectos en poco tiempo lo único que va a conseguir es quemarse la piel, lo mismo que ocurre con el sol. Y lo gracioso de todo esto es que es el propio cuerpo el que te avisa -¡Oye, te estás abrasando la piel, para de hacer eso o busca una sombra!– y no hacemos ni caso. Tener callos en las manos te resta sensibilidad al tacto, y eso es un inconveniente para algunas cosas, pero es un mal menor si lo comparamos con la falta de vitamina D que puede provocar la falta sensibilidad a los rayos UVB, ya sea de forma natural o artificial mediante cremas.

Bosquimanos

Y ojo, puede que las personas con la piel muy oscura sean mas resistentes a las quemaduras pero si montamos en un avión a algún bosquimano y lo ponemos a vivir en algún país nórdico donde las horas de luz escasean, va a tener un déficit de vitamina D si o si.

La excepción generalizada

Tener cremas solares es fantástico, son muy útiles y efectivas en casos concretos donde no existe otra opción, pero se deberían usar cuando fuese estrictamente necesario.

No hay que tomar el sol de 12 a 16“, esta recomendación que hemos escuchado tantas veces se suele tergiversar un poco. Se refiere a que si tu piel no está preparada para ello, no te tires 2 horas inmovilizado/a en una tumbona con el único objetivo de quemar la piel. Yo empezaría la recomendación diciendo “Para los que no tienen 2 dedos de frente, no hay que…“. Precisamente a esas horas es cuando mejor se aprovecha las horas de sol, pero cuando notes que te estés abrasando, vuelve a la sombrilla y no hagas el tonto. Nos han metido tanto miedo con el tema del cáncer de piel que parece que el sol es un dios maligno que te quiere matar. Ni tanto ni tan poco.

Es que tengo un partido de voley playa a las 3 de la tarde“, pues intenta cubrirte lo más posible o jugar a otra hora. Si no puede ser ni una ni otra, ponte crema.

“Es que tengo que escalar una montaña donde va a dar el sol todo el día, no tengo donde resguardarme y necesito todo el día”, caso concreto, ponte crema que para eso está.

Es que quiero estar bronceado para ser guay“, si tanto te importa eso puedes hacerlo de forma progresiva, tal y como sería de forma natural. También tienes la opción de tener un poco de personalidad y aprender a usar el sol solo cuando lo necesites y de la forma adecuada.

El problema que veo yo es que se reboza toda la familia con una crema factor 130 alias “traje de astronauta” y a pasar el día. Por rutina. Es algo habitual que se hace casi sin pensar. ¿Vas a la playa? ponte crema, las sombrillas son de pobres. ¿Vas al monte?, ponte crema, la sombra de los árboles es de pobres. ¿Vas a la nieve?, ponte crema, los excesos son de ricos y yo lo soy. ¿Eres niño? Ponte crema hasta para ir de dormir.

Y quieras que no, sin entrar en tonterías conspiratorias, producir cremas solares es un buen negocio que da dinerito fresco que desaparece de tu bolsillo.

Como siempre digo, no hay herramientas malas o buenas, el culpable es el uso que se haga de ellas.

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La verdadera razón por la que lloramos al cortar una cebolla

ATENCIÓN: ¡Este artículo fue una inocentada del 28 de Diciembre!

 

Aunque el contenido me lo iba inventando según lo escribía y la chorrada de la cebolla es monumental y evidente, la metodología y la forma de intentar hacer ver al lector que existen coincidencias donde no las hay es algo bastante común. La imaginación y la cuenta corriente de los farsantes es ilimitada, tanto como las ganas de creer de sus inocentes seguidores. Recuerda, un poco de pensamiento crítico nunca viene mal, y ya que estamos un repaso a los sesgos cognitivos tampoco.

 

¡Que Rumm nos salve a todos :D!

Los científicos, en un intento de explicar esta reacción de una forma razonada, nos dicen que al cortar la cebolla se desprenden unas moléculas que al contacto con los ojos producen irritación y ganas de llorar.

Nada más lejos de la realidad.

Una vez más, se intentan buscar teorías basadas en lo material para explicar un fenómeno que no comprendemos. Por mucho que los científicos nos digan que tal molécula, enzima o propiedad es la causante de que lloremos, la verdad es que es algo mucho más profundo que ataca directamente al subconsciente del ser humano, como luego explicaré.

Es muy fácil lanzar una teoría que diga “Lo que ocurre es que se desprenden unas cosas invisibles que llegan a tus ojos y te hacen llorar“. ¿De verdad alguien se cree semejante disparate? Entiendo que como metáfora para explicársela a un niño a modo de cuento pueda servir, pero poco más. Nadie ha visto realmente esas partículas porque no existen. Partículas que reciben nombres extraños imposibles de aprender y que se producen mediante reacciones totalmente inventadas para que nunca podamos comprobar la veracidad y nos limitemos a creer en ellas. De hecho, ¿por qué otros seres vivos no lloran cuando se corta una cebolla cerca de ellos? Es algo que no interesa que se sepa.

Es solo una teoría.

Y como teoría, no tiene porque ser la verdadera. De hecho los científicos se pasan el día creando teorías para las multinacionales de la alimentación, llenándose el bolsillo y creando otras nueva que desacreditan a las anteriores. Es un negocio puro y duro, y nosotros estamos en medio envenenándonos gracias a sus fantasías.

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Para encontrar la verdadera razón tenemos que abrir un poco la mente, buscar en lo más profundo y recopilar datos históricos.

Se han encontrado piedras talladas donde pueden verse templos dedicados a una especie de ente formado por varias capas esféricas y superpuestas, al que prestigiosos investigadores alternativos se refieren como Rumm. No se sabe con certeza si se trataba de una especie de nave o de algo orgánico, pero de lo que si que estamos casi seguros es que muchos de los avances que ocurrieron tanto a nivel de conciencia humana como en tecnología ocurrieron gracias a esta ayuda externa.

En el caso de los egipcios, Rumm solía representarse como una esfera rayada. La mayoría de veces acompañado de un pájaro lo que daba a entender que venía del cielo.

En el caso de los egipcios, Rumm solía representarse como una esfera rayada. La mayoría de veces acompañado de un pájaro lo que daba a entender que venía del cielo.

Según algunas escrituras, Rumm aparecía cada 5000 años para proporcionar un nuevo salto evolutivo al ser humano, una nueva capa de sabiduría y conocimiento. Cada “actualización”, o cada nueva capa que nos proporciona Rumm nos permite conocer un poco más acerca de la realidad. Al principio nuestro conocimiento se limitaba a unos pocos kilómetros de distancia, más tarde pudimos abarcar continentes, luego supimos de la existencia del planeta como esfera, del sistema solar, la vía láctea… hasta llegar a nuestro límite actual que nos permite esta actualización, el universo conocido.

Y lo mismo ocurre si nos vamos al mundo diminuto, hemos ido aumentando nuestro conocimiento hasta llegar a los quarks.

Necesitamos una nueva actualización o visita de Rumm para poder seguir avanzando, nos encontramos en punto muerto tanto en lo grande como en lo pequeño.

Todo esto explicaría también porqué los seres humanos nos hemos distanciado tanto del resto de animales en lo que a razonamiento y espíritu se refiere.Y es la razón por la que nuestro inconsciente es tan poderoso y difícil de domar, se necesita apartar todas las capas más recientes de la conciencia para acceder a él. Si os fijáis, los científicos han descubierto, tarde como siempre, que el cerebro tiene esa misma disposición, lo más primitivo está en el interior.

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Tanto sistemas planetarios como los propios planetas están formados por capas.

Tanto sistemas planetarios como los propios planetas están formados por capas.

Realmente, todo en esta sociedad está compuesto por capas que se superponen, a todos los niveles. Algunos ejemplos:  el sistema solar, los anillos de un árbol, la concha de un caracol, las matemáticas, las capas de la tierra, los átomos, el universo… todo se forma por capas que están dentro de otras, de menor a mayor, de más simple a más complejo.

Un dato más, ¿que usamos para identificar a un y solo un ser humano en la actualidad? La huella dactilar, echa un vistazo a como es y piensa si se parece a algo.

El sello de Rumm

El sello de Rumm

La huella dactilar es nuestra seña de identidad, el sello de Rumm, única para cada uno de nosotros. Observa a partir de ahora como las personas que tienen la huella dactilar algo deformada (que las hay de muchos tipos) son personas en las que no puedes confiar. Te vas a sorprender.

Por otra parte, y volviendo a lo que nos ha llevado hasta aquí, la cebolla moderna es el vestigio terrenal de Rumm, el cuerpo de Rumm, y ha estado presente en casi toda la última parte de la “evolución” humana. Desde los antiguos egipcios hasta los mayas. Si bien es cierto que en las poblaciones cercanas a oriente medio la cebolla era más achatada y de un color blanquecino, la disposición por capas y el efecto al cortarla era el mismo que la variante maya algo más redonda y rojiza.

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Y aunque nos parezca que una cebolla es algo tan común como una patata, no tienen absolutamente nada que ver.

Si, los 2 son alimentos, pero uno de ellos existe para que recordemos que todo nuestro conocimiento, o mejor dicho, toda nuestra capacidad de pensar y sentir proviene de Rumm. El mismo que nos programó para que al romper las capas de una cebolla se produzca de forma inevitable el llanto, es algo a lo que no podemos escapar, superior a nosotros. 

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Piénsalo, no hay otro alimento que nos haga sentir lo mismo de forma inconsciente, y eso nunca lo verás escrito en los libros del colegio porque no interesa sacarlo al descubierto.

Como ves, la realidad es mucho más que medir unas moléculas y juntar 4 compuestos químicos en un laboratorio. Hay algo más que no se puede ver pero nos muestra el camino hacia donde ir.

ATENCIÓN: ¡Este artículo fue una inocentada del 28 de Diciembre!

 

Aunque el contenido me lo iba inventando según lo escribía y la chorrada de la cebolla es monumental y evidente, la metodología y la forma de intentar hacer ver al lector que existen coincidencias donde no las hay es algo bastante común. La imaginación y la cuenta corriente de los farsantes es ilimitada, tanto como las ganas de creer de sus inocentes seguidores. Recuerda, un poco de pensamiento crítico nunca viene mal, y ya que estamos un repaso a los sesgos cognitivos tampoco.

 

¡Que Rumm nos salve a todos :D!

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En las series de TV apagan la TV

La TV es un magnífico invento, de eso no hay duda alguna. Una herramienta multimedia muy potente que permite multitud de aplicaciones interesantes. Y hablo de la televisión como aparato electrónico, es decir una pantalla más o menos grande con altavoces y diferentes conexiones de entrada.

Pero como toda herramienta, se puede usar para bien o para mal, eso ya depende de cada uno.

¿En qué situaciones suele estar encendida la TV?

  1. Quiero ver algo que realmente me interesa, retransmitido.
  2. Quiero ver algo que realmente me interesa, en diferido. (Desde: VHS, DVD, Blueray, Disco duro externo, ordenador, iPad, etc)
  3. Simplemente sentado/ada en el sofá
  4. Ni si quiera la estoy mirando, “pero hace compañía”.

Analicemos.

  1. Ok.
  2. Ok.
  3. ¿No tienes nada mejor que hacer?
  4. En algún momento u otro esto lleva al punto 3.

Sin entrar a discutir cuanto de interesante y necesario es el programa/contenido que quieres ver en los puntos 1 y 2, ¿qué ocurre cuando termina? Pues lo que sucede de forma habitual es que la TV sigue encendida. ¿A que resulta raro tener la TV apagada todo el día, encenderla cuando va a empezar algo y apagarla cuando termina? ¿No sería eso lo normal?

En las series de TV apagan la TV

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Una de las cosas que podemos aprender de las series de televisión, sobre todo es una acción que suelo ver más en las series americanas, es que ponen la TV de forma puntual y cuando termina lo que quieren ver, ¡cogen el mando y la apagan! Haz memoria o presta atención la próxima vez que aparezca alguna escena de este tipo.

¡Qué buenos consejos dan a veces en la TV aunque sea casi de forma subliminal!

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La mejor escena de Bruce Lee

Si leíste la otra entrada sobre la naturalidad innatural habrás observado que había algo más que puñetazos, patadas y gritos en su vida. Algunas de esas ideas se vieron reflejadas en sus películas, aunque la mayoría de veces uno al ver este tipo de películas no se suele fijar en estos detalles.

Bueno pues para mi la mejor escena de Bruce Lee en cualquiera de sus películas es justamente una en la que no hace nada.

Si no has visto la película “Operación dragón” te cuento rápidamente la secuencia con algunas capturas, ya que los vídeos de películas al final acaban desapareciendo de la red:

Aquí estoy repartiendo hostias como panes a todo el que se pone por delante.

Aquí estoy repartiendo hostias como panes a todo el que se pone por delante.

Intento avanzar dentro de la cueva y me cierran la puerta de golpe, cuando me giro para volver sobre mis pasos me cierran la otra salida.

Intento avanzar en la cueva y me cierran la puerta de golpe, cuando me giro para volver sobre mis pasos me cierran la otra salida.

Estoy atrapado y no puedo escapar. Acepto la realidad ya no que no puedo hacer nada.

Estoy atrapado y no puedo escapar. Encerrado bajo losas de piedra maciza poco puedo hacer.

Ya no sriven de nada ni mis patadas ni patadas, ni ninchakus, ni cualquier estado de excitación gratuita que me dañaría solo a mi. Espero de forma relajada a tener de nuevo alguna oportunidad de escapar.

Ya no sirven de nada ni patadas, ni puñetazos, ni ninchakus, ni cualquier estado de excitación gratuita que únicamente me dañaría moralmente. Espero de forma relajada a tener de nuevo alguna oportunidad de escapar.

Esto que parece una tontería y que viendo la película lo único que piensas es, -venga, a ver si aparece el malo y le suelta una patada voladora de las suyas-, es en mi opinión uno de los mejores consejos que pueda darte nadie.

Mi amigo Bartolo, que no es muy avispado y tiende a quedarse en la superficie, después de leer esto y reflexionar un poco llegaría a la brillante conclusión de que ante cualquier problema lo mejor que podría hacer es sentarse en el suelo y esperar a ver que pasa, al igual que hace el maestro Bruce.

Obviamente no se trata de eso.

Es algo muy sencillo, pero al mismo tiempo difícil de hacer si estás acostumbrado a hacer lo contrario. Empieza con cosas más o menos triviales y ve subiendo de dificultad. No pretendas de la noche a la mañana presentarte antes una situación muy estresante y actuar como una barra de hielo.

Después de una conveniente aclaración, Bartolo entendería que la escena es simplemente una metáfora. No obstante ahora pensaría que ante cualquier problema lo que sería correcto sería actuar con resignación.

De nuevo está en un error, una cosa es resignación y otra aceptación. Y por supuesto lejos de cualquier especie de pasotismo.

Bartolo entendería el matiz aunque no acaba de saber como puede aplicar esta enseñanza para el día a día.

Ejemplo práctico del día a día.

Has salido un poco tarde de casa, miras la hora y ves que tienes el tiempo justo para llegar, la cita es bastante importante. Enciendes el coche, conduces con decisión, tomando el camino más corto, adelantando cuando es oportuno y con todos los sentidos alerta.

De pronto un camión bastante largo en una carretera de doble sentido, donde es imposible adelantar durante un buen rato, una señal te lo impide y vienen curvas sin visibilidad. Y además para mayor desesperación es el trailer de Coca-cola.

¿Querías llegar pronto?

<troll> ¿Querías llegar pronto? </troll>

En este punto tienes 2 opciones. O actúas como lo haría la mayoría o recuerdas la escena de Bruce Lee.

Como la mayoría

Propinas cuatro o cinco improperios al pobre conductor del camión. Dos más a coca-cola. Miras la hora. Vas en tercera marcha con el motor revolucionado. Tu espalda está despegada del respaldo con los músculos del cuello tensos. Vuelves a mirar la hora. Piensas en todas las futuras ramificaciones posibles que pueda tener el hecho de llegar tarde. Te acercas demasiado al camión, pisas el freno, pero vuelves a acelerar para mantenerte pegado. Estás nervioso. Cortisol aumentando. Ladeas el coche para ver que hay delante del camión aunque no puedas adelantarlo. El depósito de gasolina haciendo remolinos. Dedicas más improperios a coca-cola y a lo que te hizo salir tarde de casa. Aprietas el volante con fuerza aunque no haga falta. Miras la hora de nuevo. La radio te está estresando más, intentas cambiar de emisora mientras vuelves a repasar las futuras consecuencias que podría tener estar unos kilómetros más a este ritmo tan lento. Te estás poniendo realmente nervioso. Miras el móvil. Frenas. Vuelves a acelerar. El motor del coche revolucionado, y el tuyo biológico también. La hora. El futuro. El pasado. La tensión.

Finalmente, al cabo de 12 minutos de angustia y nervios, una señal te indica que puedes adelantar.  Una recta libre. Pisas a fondo y adelantas. Tras una última carrera a pie, llegas al destino a las 11:35 con el estrés por las nubes.

Como Bruce Lee:

No hay ninguna posibilidad de adelantar. Pongo quinta. El coche baja de revoluciones y no necesito acelerar y frenar, ahorro combustible. Las piezas del motor sufren menos. Presto atención a la conducción y disfruto del paisaje. Nivel hormonal en reposo.

Finalmente, al cabo de 12 minutos de relajación, una señal te indica que puedes adelantar.  Una recta libre. Pisas a fondo y adelantas. Tras una última carrera a pie, llegas al destino a las 11:35.

Bartolo finalmente entiende el mensaje y recuerda un antiguo proverbio chino:

Si un problema tiene solución, ¿de qué te preocupas?. Y si no la tiene, ¿de qué te preocupas?

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¿Cómo gestionas tu vida? Sondeos e interrupciones

No solo la alimentación influye en tu salud, el estilo de vida también lo hace, y mucho.

Hoy te voy a aburrir con una miniclase de sistemas operativos, en concreto sobre la gestión de recursos durante el manejo de periféricos.

No te asustes, intentaré hacerlo sencillo y de paso aprenderás algo de informática real, no aquello de “instálame el Windows o como se justifica el texto en Word”.

Simplificando mucho. Un sistema operativo es un programa que se encarga de gestionar casi todo lo que pasa en el ordenador o cualquier dispositivo donde esté instalado (Windows, MacOSx, Linux, iOS, Android…).

Entre muchas otras tareas se encarga también de la comunicación entre la parte “visible” (hardware) y la “virtual” (software). Por ejemplo, un botón que pulsas en pantalla mediante el ratón hace que se acabe grabando información en un soporte físico como un DVD o se imprima una foto en un papel.

Voy a centrarme en cómo se las apaña el sistema operativo para estar al tanto de lo que pasa en los periféricos como el ratón, teclado, impresora, lector de CD.

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¿Cómo sabe un SO que he pulsado una tecla? Y lo más importante, ¿cómo hace para mostrar la letra que he pulsado de forma tan inmediata en pantalla?

Pues básicamente por dos razones: El manejo inteligente de eventos y la tremenda velocidad a la que funcionan los microprocesadores hoy en día.

De nuevo simplificando. Hay 2 formas de gestionar esos eventos: mediante sondeos o mediante interrupciones.

¿Y eso qué es?

Imagina que eres el sistema operativo y estás enfrascado en tus tareas de sistemas operativos. ¿Cómo detectarías que el cansino de turno ha pulsado una tecla en el teclado? Pues así de pronto se me ocurren 2 formas (como verás, en informática gusta mucho lo de dividir casos. Divide y vencerás dicen):

  • O bien reviso el teclado yo mismo cada cierto tiempo para comprobar si el señor humano ha pulsado alguna tecla. (Sondeos)
  • O bien dejo una puerta abierta al teclado para que él mismo me interrumpa y me avise si alguien lo ha mancillado. (Interrupciones)

¿Qué sistema te parece mejor?

Pues como en muchas otras cosas en la vida, depende.

Vamos a ver que pasaría en un caso u otro:

Sondeos

Imagina de nuevo que eres el sistema operativo y el amo te ha conectado un teclado y un ratón. No problem. De vez en cuando, cada 10 milisegundos por ejemplo echas un vistazo para ver si alguien ha pulsado una tecla o ha movido el ratón.

Claro, eso implica que aunque el teclado o el ratón no se muevan durante 5 minutos tienes que perder tu valioso tiempo comprobándolo.

Ahora el amo y señor te conecta una impresora, el iPhone por el USB, una segunda pantalla y un scanner.

La cosa se complica, cada 10 milisegundos tienes que revisar si ha pasado algo nuevo en todos esos nuevos cacharros, hagan algo o no. ¿Qué pasa? Pues pasa que ocupas todo el tiempo revisando y no te queda casi nada para hacer cosas como por ejemplo mostrar la letra “A” que hace 2 horas ha pulsado la hija y se está poniendo nerviosa de que no aparezca en pantalla.

Si se da este punto podrías aumentar el tiempo de sondeo, es decir, en lugar de cotillear cada 10 milisegundos lo haces cada segundo. Es una opción para poder abarcar todo el trabajo pero tu tiempo de respuesta será pésimo. Nadie quiere que un sistema operativo que tarde 1 segundo entero en procesar la pulsación de una tecla.

Interrupciones

Me he hartado de estar revisando cada cierto tiempo para ver si alguien quiere algo y lo que he hecho es dejar la puerta abierta para que ellos mismos espabilen y me avisen de cualquier novedad.

Sigo haciendo mis tareas de sistema operativo.

De pronto alguien llama a la puerta. Es el ratón.

–  YO: ¿Que quieres? 

– Perdón, es que Jaimita me ha movido hacia arriba, deberías decirle al puntero que suba un poco en la pantalla.

YO: Ok, ahora cuando pueda se lo digo.

Pasa un rato, y yo en lo mío.

Toc, toc.

YO: ¿Quién es y que quieres?

– Soy el lector de CD, acaban de meterme el CD de Daft Punk. Imagino que Jaimita esperará que empiece a sonar.

– Ok, ya aviso a la placa de sonido y demás.

En eso que el usuario conecta algunas cosas más: un mando para jugar, un micrófono y una tarjeta SD de la cámara de fotos, el nuevo router WIFI.

Toc, toc.

– Hola, soy el mando, han pulsado la te…

Toc, toc,

YO: Espérate un momento que acabe el otro, ponte en la cola.

– Hola, soy el ratón otra vez, es que han apretado el clic de…

Toc, toc,

– Hola , soy….

Toc, toc. Toc, toc. Toc, toc. Toc, toc. Toc, toc…..

YO: ¡Arrgggggg! No doy a basto con tanta petición, ¡estoy saturado!, y sigo sin poder mostrar la letra “A” que Jaimita ha pulsado hace 20 segundos. Y encima no para de pulsar el clic del ratón unas 20 veces por segundo esperando que eso solucione algo, ¡deja el dedito tranquilo niñaaaaa!

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Como ves, ambos sistemas se pueden saturar, ya sea por el número de dispositivos conectados como por las excesivas peticiones que puedan manejar con soltura.

Pasamos al mundo humano

Como habrás adivinado, el sistema operativo basicamente es tu cerebro y los periféricos son todas aquellas cosas a las que tienes que prestar atención, ya sean los dedos de tu pie o el DING! del nuevo mensaje que acaba de llegar al móvil.

Digamos que el ser humano, como forma viviente más o menos evolucionada que es, trae de serie el segundo sistema, el de las interrupciones. Y eso es algo bueno ya que en principio resulta más eficiente que los sondeos, al menos para las cosas verdaderamente importantes.

¿Te imaginas tener que comprobar cada centímetro de tu cuerpo, cada 5 segundos, durante toda tu vida, para ver si está todo en orden?

Sería una locura, en el momento que te quemas con algo una interrupción llega a tu cerebro y te avisa para que te apartes del fuego que te está abrasando el trasero. Estarás de acuerdo conmigo que este tipo de avisos son importantes y además bastante urgentes.

Este puede ser un ejemplo de una petición de atención “interna”, es decir, que afecta directamente a nuestro propio cuerpo. Lo mismo ocurre si pisamos alguna roca puntiaguda, de nada sirve darnos cuenta que nos hemos rajado medio pie en la siguiente revisión periódica de pies, lo que nos sirve es que en el mismo momento el pie nos avise y nos dé tiempo a cambiar el peso o levantar de nuevo el pie antes de lastimarnos de verdad.

Pero no solo recibimos peticiones internas de forma natural, algunas pueden ser “externas”. Por ejemplo, el rugido de un tigre que se nos acerca nos pone en alerta al instante interrumpiendo todo lo que estábamos haciendo. De nuevo una interrupción de algo importante, enviada por el oído.

¿Os acordáis qué problema tenía el sistema operativo cuando recibía demasiadas interrupciones?

Se saturaba. 

¿Cuantas interrupciones realmente importantes crees que podían tener los antiguos cazadores-recolectores?

Pues no pocas, pero recuerda que el cerebro humano es una herramienta muy potente y puede gestionar bastantes a la vez. También sería raro que llegase un tigre cada 5 minutos para a rugirle al oído o que se pasara el día corriendo sobre rocas puntiagudas. Con lo que puede que hubiese un máximo en algún momento crítico, pero poco más.

Hablando de tigres, las hormonas también actúan como una especie de interruptores, y por eso conviene tenerlas bien reguladas, para que nos nos vuelvan locos. Nos tienen que avisar que es hora de dormir, que es hora de despertarse, que hay que comer más o que hay que salir corriendo de algún peligro por ejemplo. Si alguna de estas interrupciones funciona mal, estás perdido, creerás que un tigre te está atacando continuamente provocando la saturación sin que realmente exista.

De todas formas no creas que el sistema por sondeo es totalmente inútil, sirve para tener cierto control sobre las cosas que pueden esperar. Mientras no sean demasiadas.

Hoy

Hoy todo es importante, todo requiere de nuestra atención y además casi al mismo nivel.

Es igual de importante pisar un cristal, levantarte cuando suena el despertador o ver una nueva notificación de Facebook. En serio, actuamos casi de la misma forma.

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Y eso es algo que, por lo que veo, va a peor.

Y va a peor porque cada vez son más las cosas que requieren de nuestra atención inmediata, que provocan una interrupción.

Después de alguna hormona que funcione mal, lo siguiente más molesto sin duda es el móvil.

Es el dispositivo perfecto para crear saturación, lo llevamos siempre encima y nos puede avisar hasta vibrando. Llamadas, sms, email, notificaciones de redes sociales, de aplicaciones, de programas de mensajeria, actualizaciones, etc. Y además aunque en principio es personal, lo cierto es que las interrupciones pueden afectar a más de un sistema operativo una persona.

El ordenador, ahora es nuestro querido sistema operativo el que nos interrumpe a nosotros con llamadas de skype, correos entrando, notificaciones de redes sociales, etc. El pobre es un mandao, a él también le interrumpen, ahora ya lo sabes.

¿Qué tal la tele? El principal objetivo de la tele es lanzar interrupciones. Anuncios y programas con música, coloridos, con efectos de sonido… Cada anuncio lucha con el anterior para ganar tu atención, y tu cerebro responde del mismo modo que si oyese al tigre.

La radio tiene una capacidad de generar interrupciones algo más limitada que la tele, ya que afecta a menos sentidos, pero lo hace igualmente.

¿Y el coche? Una fuente de interrupciones constante. Oyes el motor subir de vueltas. Interrupción. Cambias de marcha. Una semáforo se pone en rojo. Interrupción. Paras el coche. En verde. Un coche adelanta. Otro te pita. La radio sonando. GPS, vas mal, gira por allá. La espalda que se carga. El otro que se cruza. Ves un intermitente…

Y así con mil cosas.

Estarás pensando; por lo visto todo lo que interrumpe está relacionado con la tecnología. La tecnología es el mal de la civilización, y si me deshago de ella alcanzaré la paz eterna.

Pues no tiene porqué, como digo muchas veces el problema no es la herramienta, sino el uso que se dé de ella. Las herramientas en principio están para facilitarte las cosas.

Date una vuelta por algún zoco más o menos concurrido y verás la cantidad de interrupciones libres de tecnología con las que tienes que lidiar.

Ponte a trabajar en cualquier parte y observa la cantidad de interrupciones humanas que recibes. ¿Perdona me puedes mirar esto? ¿Oye, y que hiciste el fin de semana? Hay que entregar esto para mañana. Deja eso y cárgame esas cajas. ¿Dónde te has comprado esa falda?

Te doy todos los etcéteras que quieras.

Y a todo esto, un pequeño detalle que se me ha olvidado comentarte antes cuando comparaba un cerebro con un sistema operativo. Nosotros no somos maquinas.

A un ordenador le da igual la presión (en teoría al menos, tampoco hace falta que le arranques el ventilador y le instales Windows Vista para contradecirme…), si se le amontonan las interrupciones, las va poniendo en cola y puede que tú notes un pequeño retardo en la respuesta, pero cuando un proceso que se encontraba en cola esperando le toca su turno, se ejecuta sin fallos.

Sin embargo tú no. Te afecta la presión y la saturación como humano que eres. Tu rendimiento baja en picado, y terminas las cosas peor y más tarde que por separado. Tus hormonas se alteran y dejas de ser eficiente siquiera como ser vivo.

Y seguramente estés pensando en alguna situación estresante, papeles volando en una oficina, gritos y demás. Ni de lejos tiene porqué ser así. Cualquier día normal es un desafío para tu concentración, aunque no lo notes. No es necesario darse cuenta del estrés en ese momento, la venganza se suele servir en plato frío.

Resulta tan “normal” y habitual que seguramente no te des cuenta de todo esto, al fin y al cabo es lo que hace todo el mundo y la gente aparentemente no se muere de eso, pero nunca sabrás de tu verdadero potencial o la calidad de vida a la que puedes llegar si no comparas en como sería todo si las interrupciones fuesen la cuarta parte.

¿Y semejante rollo para decirme que haga menos caso al móvil?

No, eso sería la anécdota.

Ni tampoco estoy diciendo que ignores a los demás humanos porque te interrumpen.

Mi consejo personal es que uses los 2 sistemas de gestión que te explicaba de forma inteligente para tu día a dia. Intentando dejar las interrupciones para lo que sea verdaderamente importante y los sondeos voluntarios par el resto.

Desde luego puedes empezar con el móvil, como decía es lo más evidente y lo usaré como ejemplo:

Una posible solución para reducir las interrupciones es eliminar internet del móvil. Otra más sencilla es directamente tirar el móvil a la basura. Perfectamente aceptable. Aunque según mi modo de ver las cosas tirar una herramienta tan potente a la basura pudiéndola controlar a placer sería un poco absurdo si tu economía te lo permite.

Lo habitual hoy en día es que te lleguen principalmente llamadas de voz, sms, email, notificaciones de redes sociales y de mensajería. Y también lo más habitual es que tengamos todas esas notificaciones en modo interrupción, claro, ¡no vamos a enterarnos de todo 2 minutos más tarde! 

Esto es lo que hago yo:

  • Redes sociales: Tengo la mayoría de notificaciones desactivadas, las veo cuanto entro yo. Modo sondeo.
  • SMS: Hoy en día poca gente me envía SMS. Modo interrupción.
  • Mensajería: El grueso de las notificaciones. A día de hoy uso Whatsapp y Line por diversas razones. Tengo absolutamente todos los grupos con las notificaciones desactivadas, ni avisos sonoros ni visuales. Los leo cuando me viene bien. Modo sondeo. Solo tengo en modo interrupción (visual pero no sonora) algunos contactos seleccionados que considero importantes. Modo interrupción. Es curioso como se ha vuelto tan habitual que todo esté en modo interrupción que si alguien te envía un mensaje desde Whatsapp y no contestas de inmediato piensa que te ha pasado algo o que le ignoras, ¡incluso puede que se enfade! Increible.
  • Email: Tengo varias cuentas de correo. Como no resulta imprescindible saber al instante que me ha llegado un email, lo que hago es activar una opción que está entre el sondeo voluntario y la interrupción, y es que me avise cada 2 horas de los emails que me han llegado durante ese periodo. Si no lo necesitas siempre puedes desactivar las notificaciones y dejarlas en consulta manual o sondeo voluntario.Modo sondeo automático
  • Llamadas de voz. No se tú, pero yo suelo hablar poco por el móvil, y como hablo poco me llaman poco. Con lo cual si recibo una llamada esporádica suele ser de algo medianamente importante. Sirve también como segundo canal en el caso de que me ametrallen por mensajería sin respuesta y sea algo realmente importante. En modo interrupción.

Y así con el resto de cosas, ya sean humanos, animales u objetos.

Sé un poco coherente con tus circunstancias, no se trata de volver a la edad de piedra. Una interrupción electrónica con cabeza puede ser útil como un timbre en la puerta de un séptimo piso en lugar de empezar a gritar en mitad de la calle, un aviso sonoro de que el horno ha terminado su cocción en lugar de estar esa hora y media sondeándolo cada 5 minutos “a ver si está ya”, etc. Ser un poco geek como yo no implica vivir en un mundo caótico de avisos y señales luminosas.

No olvides también que no todas las interrupciones son causadas por la tecnología. 

Otra forma de reducir la cantidad de peticiones es minimizando.  Quédate con lo importante.

Y recuerda que de poco sirve disminuir las peticiones por interrupción si luego sondeas todo cada 10 minutos.

Espero no haberte interrumpido mucho hoy, pero todo sea para aumentar tu calidad de vida 😉

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